jueves, 17 de enero de 2008

La civilización y Sarcozy

Un tema que se me estaba quedando en el tintero por razón de todo este desenlace por la liberación de las dos secuestradas, por la salida de tono de Chávez y de Piedad Cordoba y por la presentación de nuevas pruebas de supervivencia de las FARC, es el atinente a la rueda de prensa de Nicolas Sarcozy sobre sus seis meses de gobierno. Es así como en la presentación que realizó ante la prensa nacional e internacional, la "estrella mediática de Francia" habló de todos los temas, incluyendo su relación personal con la cantante Carla Bruni. Pero en esta pequeña reflexión no haré comentario alguno sobre ese aspecto, ni sobre la discusión del pouvoir d'achat o en cuanto a la propuesta de derogación de las 35 horas de trabajo obligatorio por parte del partido de derecha- UMP- en Francia.

El tema que trataré será la búsqueda por parte de Sarcozy de una política de civilización y su corolario: el cambio de paradigma en el pensamiento y en las costumbres de Francia. Eso no admite discusión, cada quien tiene derecho en cualquier país a creerse constructor de una civilización nueva, a sostener un nuevo modelo de Estado- Nación, sin embargo ésta postura revelada por Sarcozy quien tergiversó la postura del sociólogo y filósofo francés Edgar Morin, se encuentra en contradicción con su posición de gobierno frente a la integración de extranjeros y de inmigrantes dentro del país. Es así como se señaló en la rueda de prensa de marras que se reformaría el preámbulo de la Constitución de 1958, fundadora de la quinta república, que a su vez incluyó lo indicado en el preámbulo de la Constitución francesa de 1946 y en la Declaración de los derechos y deberes del ciudadano de 1789. La razón: considera el presidente o sus asesores que el actual marco constitucional no es indulgente e integrador con los extranjeros. Pero, a renglón seguido, insta al Ministro de la inmigración y de la identidad nacional- Brice Hortefaux- a cumplir su cuota de expulsión de extranjeros de Francia- 25,000 para el 2007- y a exigir una reglamentación muy estricta frente a ese punto, cuando debiera ser el primer ministro Francois Fillon, quien ordena las directivas sobre el tema, precisamente sobre lo contrario. Esto ocurre por el desmoronamiento del sistema semiparlamentario en Francia, que en la práctica se reduce a un espectáculo de preguntas y respuestas los martes y los miércoles en el parlamento con la presencia del primer ministro, mientras el Presidente Sarcozy controla todo como en los sistemas presidencialistas más puros.

En fin, la visión civilizatoria de Morin no tiene nada que ver con el proyecto de civilización de Sarkozy y con el proyecto de reforma del preámbulo de la Constitución.
Morin planteó que el hombre debe volver al centro de los debates, tomando en cuenta que debe reemplazarse el "bien etre" por el "bien vivre" en el ámbito de una nueva solidaridad no anónima, con educación y con reanimación de la convivialidad- Pour une politique de civilisation, Edit, Arlea, 1997-. Las acciones inmigratorias contrarían cualquier civilización por la puesta en marcha de políticas agresivas y fomentadoras de violencia como se constató en los banlieus de Paris en los últimos años. Es tan contradictoria, que la misma comisión económica para el crecimiento del país, conformada por el Gobierno y presidida por el antiguo consejero de Miterrand, Jacques Attali, concluyó que el crecimiento económico del país, se lograría con el fomento de la inmigración.

Bueno, en fin, la contradicción de nuevo se evidencia. Los franceses tienen la palabra.

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