martes, 19 de febrero de 2008

Debate sobre el sistema interamericano de DDHH

En el blog del profesor argentino Roberto Gargarella se llevó cabo un interesante debate sobre el sistema interamericano, con la participación del abogado colombiano de la Corte Interamericano, Oscar Parra en el cual hemos participado algunos académicos. Traigo la discusión al blog para que la conozcan. Primero va la posición de Oscar Parra, luego las diferentes intervenciones, entre las cuales se encuentra la mía.

Oscar le dirige la Nota a Roberto:


"
Roberto, en uno de tus post anunciaste que estás escribiendo sobre, inter alia, el Caso Barrios Altos y otras cosas de justicia frente a los abusos del pasado. Y me acordé de tu columna de 30 de julio de 2007 en Clarín titulada: "Corte: polémica justificación para decisiones clave". Allí afirmaste que “en [la sentencia sobre] los indultos— la Corte pecó, en cierto modo, por exceso —por querer hacer, de la mejor buena fe, lo que por sí sola no puede hacer. La decisión de la Corte se basó, en este caso, en dos argumentos centrales: el ius cogens (una especie de derecho natural de la comunidad internacional); y la jurisprudencia de los tribunales internacionales (especialmente, casos como "Barrios Altos", decididos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos). "Es un problema, según entiendo, que cuestiones de una trascendencia tan extraordinaria (violaciones masivas de derechos humanos) terminen siendo susceptibles de reproche a raíz de principios de ius cogens que nadie conoce ni nadie sabe quién los define; o decisiones de un tribunal internacional de difícil acceso, que no sabemos con qué criterios decide, a cuyos miembros ni conocemos, y a quienes no tenemos forma de controlar". "No creo que sea asumir una postura preciosista decir que políticas tan centrales como las de derechos humanos no deben depender de criterios que no discutimos y que de hecho ignoramos, fijados por personas que desconocemos por completo". “La Corte ha hecho, en parte, lo mejor que podía hacer para poner fin a una historia de vaivenes y abusos (que incluyó leyes de autoamnistía, leyes de perdón e indultos). Sin embargo, su decisión deja al desnudo la fragilidad de toda nuestra construcción de políticas de derechos humanos, sujetas a la discrecionalidad presidencial de ayer o al decisionismo de hoy”. Tienes mucha razón en gran parte de tus argumentos. Solo me interesaba comentarte algunas opiniones y me interesaría mucho conocer tu artículo definitivo.

EN CUANTO AL IUS COGENS
No soy experto en el tema pero históricamente el concepto surgió precisamente para enfrentar a países que se negaban a reconocer cualquier tipo de supervisión o control internacional en el marco de los sistemas de protección. Sudafrica, por ejemplo, decía que el apartheid era su costumbre local y que no se le podía imponer una costumbre internacional. Frente a ello, se impulsa el concepto de ius cogens para decir "hay una costumbre, ya universal, unas normas imperativas que no son transables y que un estado no puede desconocer oponiendo una costumbre local" o algo así. Y entonces se impulsan prohibiciones de ius cogens, como la prohibición de discriminar, por ejemplo, entre muchas otras cosas. No defiendo que el concepto esté bien construido argumentativamente, pero creo que tu artículo minimiza su base política al igualarlo con el derecho natural. En similar sentido estoy trabajando un artículo sobre el contenido esencial de los desc, señalando que si bien allí hay mucho de metafísica, su construcción y uso ha sido político y ha permitido que incluso algunos tribunales impulsen, por ejemplo, la justiciabilidad de los Desc. Por supuesto, no es lo deseable pero creo que eso pasa con estas sentencias como Barrios Altos o la Cantuta. En estos casos si bien se reúnen un conjunto de valiosos estándares jurídicos, a mi juicio, constituyen escenarios políticos, es decir, escenarios donde se proyectan luchas políticas que se habían venido dando desde hace varias décadas y a las que les llega su momento jurídico. En Barrios Altos es posible inferir de los alegatos presentados por el Estado que para éste era importante conseguir un apoyo jurídico de la Corte para poder inaplicar la amnistía. En el Caso La Cantuta, es de importante valor político la determinación de obligaciones de cooperación interestatal respecto de la investigación y eventual extradición de presuntos responsables en casos de graves violaciones de derechos humanos, lo cual constituyó un gran apoyo para lograr la extradición de Fujimori. Con estos ejemplos lo que trato de señalar es que es de la mayor importancia que en la sentencia sobre indultos se haya citado a Barrios Altos. Y que el escenario de la Comisión y la Corte Interamericanas constituyen escenarios que se luchan política y jurídicamente, precisamente por ese impacto que pueden tener, por el apoyo que podrían dar a luchas en el ámbito interno (en ocasiones podrían obstaculizar o dificultar esas luchas, pero la regla general ha sido apoyo). Precisado lo anterior, el debate es en torno a la rendición de cuentas por parte de la Corte.

SOBRE LA RENDICIÓN DE CUENTAS DE LA CORTE INTERAMERICANA
Creo que tienes razón. Casi nadie conoce a la Corte IDH. Por esta razón se han impulsado recientemente viajes por diversos países, incluyendo Argentina (2006). Obviamente, ello es insuficiente. Por lo pronto, quisiera comentarte de algunas aristas que, en mi opinión, tienen que ver con esta discusión sobre la rendición de cuentas de la Corte. Estoy trabajando en un artículo sobre el activismo judicial de la Corte Interamericana (“El activismo judicial de la Corte Interamericana: escenarios de caracterización y discusión"). Indago sobre el sentido que ha tenido el activismo progresista de la Corte (lo que se hace en Velásquez Rodríguez con la desaparición forzada –algo casi impensable en aquella época-; en reparaciones y en casos como Barrios Altos) pero también sobre el carácter pasivo que en ocasiones podría tener este tribunal, sea porque no se pronuncia tan a fondo sobre ciertas cosas o porque no enfrenta con mayor fuerza el incumplimiento de sus fallos, etc. Lo que pretendo es utilizar investigaciones empíricas y teóricas sobre el activismo judicial de otras cortes (particularmente Estados Unidos, Colombia, Argentina, India, Sudáfrica y México -hay muchos más, pero son los que medianamente conozco y no he tenido tiempo de investigar a profundidad el estado del arte-). Estos trabajos tratan de responder a la pregunta de por qué y en qué sentido un tribunal es, no es o debería ser activista. Además, caracterizan los activismos de tipo progresista y de tipo conservador. Mi propósito es tan solo plantear rumbos de investigación, escenarios de caracterización y algunas cuestiones de diseño institucional. Así por ejemplo, las diferencias entre el activismo judicial a nivel nacional y a nivel internacional. A nivel interno, a veces, algunas fuerzas políticas luchan por situar jueces, lo cual hace que éstos tiendan a representar, en gran número de casos, ideologías más marcadas. A nivel de la Corte IDH, pareciera operar más una lógica de bloque de países –por ejemplo, Centroamérica y los países del Caribe son dos bloques muy definidos-, y a veces se reflejaría cierta tensión entre tradiciones jurídicas -common law, derecho continental, lo cual tiene influencia fuerte en aspectos como la valoración de la prueba-, lo cual hace que valga la pena analizar hasta qué punto se proyectan con menor fuerza ciertas ideologías políticas, o si se proyecta como regla general una lógica poco activista. Mi punto es que en los ámbitos internos pareciera que, a veces, los jueces de cortes constitucionales son deudores de fuerzas e ideologías políticas que, en alguna medida, hace que proyecten cierto activismo. Otro escenario es lo que implica que las cortes nacionales funcionen por despachos (es decir, un juez y sus clerks) y que la Corte IDH funcione como un único superdespacho. Mi tesis es que en tribunales activistas fueron despachos activistas los que jalaron a despachos moderados –o en algunos casos, mediocres- mientras que un único superdespacho es más proclive a autorestricciones teóricas. Este es un tema de diseño institucional. Otro ejemplo es la lógica de "argumentos teóricamente incompletos" (Cass Sunstein) con la que, en mi opinión, podría llegar a analizarse gran parte de la jurisprudencia de la Corte IDH. Mientras que en los ámbitos internos las disidencias juegan un rol político de importancia (ver la tesis de Dworkin sobre las buenas razones constitucionales de los salvamentos y la relación que éstas podrían tener con la desobediencia civil) la inexistencia o excesiva minoría de votos disidentes en la Corte IDH pareciera indicar que se persiguen consensos que, en ocasiones, tienen como costo el sacrificio de interpretaciones más vanguardistas o activistas. Es tan solo una hipótesis muy preliminar. Sobre este tema del consenso uno podría analizar hasta qué punto, quizás, algunos votos razonados son materialmente votos disidentes. Aquí también hay un tema sobre "las restricciones" / "presiones" que enfrenta un tribunal como la Corte, por ejemplo, la posibilidad de que un Estado se retire de la Convención o de la jurisdicción de la Corte. Los documentos de las discusiones de la Asamblea General, del Consejo Permanente o de la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos de la OEA son una base para analizar esto, la forma como critican los montos otorgados en reparaciones, la forma como algunos Estados están actuando cada vez más en bloque y lo que eso podría generar en términos de autorestricción. Finalmente está el manejo "prudencial" o “formal” de algunos allanamientos y desistimientos", según se pueda ver en los textos de las sentencias. En las primeras sentencias en las que se debía valorar un allanamiento (esto es, el reconocimiento de responsabilidad por el respectivo Estado), pareciera que la Corte se limitaba a hacer una declaración muy formal de la violación. En casos posteriores, a pesar de un reconocimiento de responsabilidad, que siempre es algo positivo, la Corte entra a calificar lo ocurrido, quizás en orden a salvaguardar la verdad histórica. Este punto es relevante porque algunos Estados, luego de allanarse, solicitaban que no se hiciera audiencia pública o no se admitiera cierto tipo de prueba o de debate bajo la lógica de que “ya hubo allanamiento”. Allí podría existir una tensión entre narrativas activistas y autorestrictivas. A lo anterior sumaría las dificultades en la supervisión de cumplimiento de las sentencias como otro escenario que genera retos para el activismo de la Corte. O que podría mostrar, en alguna manera, que su eventual activismo podría resultar, en algunos casos, más retórico que real, si una determinada orden no se llega a cumplir. Vale la pena recordar que ante el incumplimiento de órdenes de la CIDH o la Corte IDH solo proceden mecanismos de sanción “moral” o “política” a través de resoluciones de la Asamblea General. Es decir, que son instituciones que no tienen muchos “dientes”. Por eso, la gran importancia que tienen es por las implicaciones que puedan tener sus fallos, una de ellas, su uso por parte de tribunales internos. En fin, este tipo de escenarios son los que quiero plantear. Quizás aplicar lo anterior en un caso concreto como el de justicia transicional y los casos colombianos, donde podría ser interesante analizar fragmentos de las sentencias que podrían ilustrar sobre restricciones que tiene un tribunal internacional para ser activista. Esto también se relaciona con el diálogo jurisprudencial entre la Corte IDH y las Cortes Nacionales, como se da en la sentencia de indultos, en el Caso Simón y etc etc. Como se observa, son temas muy complejos y que quizás sea más difícil para mí escribir sobre ello mientras sea funcionario de la Corte. Pero el artículo va en camino, quizás algún día. El tema es el sentido que pueda tener lo que hace la Corte IDH y cómo nos pensamos una mejor rendición de cuentas de la misma. En lo que te quería insistir es en que el Caso Barrios Altos es la culminación de un proceso –político- de varias décadas, que ello era impensable hace mucho tiempo y que es muy valioso que la Corte Argentina haya utilizado este precedente en el caso de los indultos. En este contexto, es de la mayor importancia que el sistema interamericano cobre sentido, es decir, que a través de las decisiones de la Comisión y la Corte IDH sea posible irradiar estándares hacia muchos países. Ello hace parte de una inserción, positiva y valiosa, de estándares de derechos humanos en las políticas de derechos humanos del ámbito interno de los Estados. Este horizonte es el que me parece un poco ausente en tu artículo. Pero creo que tienes razón en muchas cosas y creo que este tema de la recepción del derecho internacional de los derechos humanos en el ámbito interno siempre lo hemos visto como algo per se bueno pero que quizás es mejor repensarlo en algunas cosas. En fin, ante todo esto era para enviarte un abrazo"

Oscar

Las intervenciones:

daniela arripe dijo...
Cuando se comienza a recorrer el camino del sistema interamericano no quedan muchas dudas tal como señala Parra, de que tanto la Corte IDH como la CIDH son materializaciones de tiempos políticos. Tiempos políticos que maneja el poder dirigencial de turno. Tal vez, que ambos órganos no se conozcan, no sea merito de la causalidad o el descuido. Los funcionarios de turno de cada Estado conocen de la importancia de tener tanto en la Corte como en la Comisión miembros que ellos mismos eligen.
Los Estados deberían presentar públicamente a sus candidatos para que sus antecedentes se conozcan, no recuerdo que en nuestro país, tal vez alguien si, se publicará una solicitada donde se detallará la lista de postulantes tanto para la Corte como para la Comisión.
Si bien el sistema ha dado muy buena jurisprudencia e importantes OC, me parece necesario que para su resguardo y fortalecimiento la sociedad civil pueda tener una participación activa en la elección de quienes serán los responsables de garantizar sus derechos ante los abusos del Estado, es solo un poco de sentido común….



rg dijo...
bueno, para empezar por algun lado: si sabemos que uno de los varios miembros es un argentino que conocemos, porque el partido en el poder gano con su nominacion, entonces ya "curamos" los problemas de legitimacion de algun modo? yo creo que mas bien en absoluto



daniela arripe dijo...
El conocer de quien se trata o de que se trata no da legitimación pero si es el primer paso, el de la discusión pública, el que permite pensar sobre la forma, en este caso
¿el mecanismo de elección implementado es el más democrático que podemos construir? ¿Qué antecedentes se valoran y porque se valoran eso antecedentes y no otros? ¿Qué se entiende por alta autoridad moral y de reconocida versación en materia de derechos humanos? tal vez valga aclarar que sociedad civil no es igual a ONG…



rg dijo...
Puesto así me parece perfecto. Lo que me preocupa siempre es que sigamos avalando la proliferación de organismos que no controlamos. Vos decís (aunque no estoy seguro de compartir el punto) que el sistema ha dado una muy buena jurisprudencia (cuál? pero pongamos que sí). Ahora, si la posición contraria fuera cierta: dio poco, dio insuficiente, o dio algo malo...Qué hacemos. En este sentido es que tiene valor no guardarse nunca la cuestión de la legitimación en el bolsillo de atrás (digo esto recordando a un ex presidente boliviano que decía eso: "La Constitución que acaban de aprobar es fabulosa -y la mostró en público-. Ahora me la guardo en el bolsillo de atrás")


rg dijo...
Oscar, lo que yo me pregunto es por que deberiamos celebrar -por caso- la recepcion de barrios altos por la corte argentina, luego de leer tu comentario. si, en efecto, se trata de un tribunal formalista; con un diseño cuestionable; permanentemente orientado a la moderacion; que se siente sistematicamente presionado a no tomar decisiones (justas pero) "punzantes" digamos, exigentes, desafiantes, por miedo a que algun Estado se retire o se enoje con el tribunal; entonces que estamos haciendo? A mi me interesa el tribunal como una ayuda adicional para pensar colectivamente sobre temas complicados y que tienen impactos demasiado extendidos. Pero todo lo que muy acertadamente senalas socava todavia mas mis pocas expectativas sobre el tribunal. Porque por ese mismo cuerpo de incentivos, tal vez el mayor peso del tribunal termine erosionando mas que fortaleciendo -pongamos- la causa regional por los derechos humanos (un tribunal mas dispuesto a conciliar antes que a desafiar, lo repudiable). Digo...



daniela arripe dijo...
Supongamos que se avala la proliferación de organismos que no controlamos. ¿Cuál sería la alternativa? Pocos organismos que controlemos o muchos que no controlemos. Ninguna de las opciones me parece la indicada. Pocos organismos controlados no es más democrático, por estar controlados que muchos no controlados ya que el “control”por el “control” no asegura nada. En este caso pondría el foco en las relaciones de fuerza de la sociedad, la posibilidad de que ésta tenga mecanismos de participación más allá de la existencia de los organismos. Canales alternativos podría ser no una votación sino la creación de un cuerpo integrado por la sociedad civil, las ONGs, las Universidad, los Sindicatos, etc. El etc implica considerar la más amplia gama de representación.
No a la votación porque como la historia a probado la mayoría puede equivocarse, y de hecho se ha equivocado, por ende, lo más democrático no lo llevaré por la cuantitativo sino por lo cualitativo.
¿Puede ser elitista lo cualitativo? Y yo creo que sí....Y lo elitista ¿es democrático? Y yo creo que no. Por ende la legitimidad ¿por dónde pasa? pasa por lo que quiera la sociedad que sería en este caso lo cuantitativo o por el deseo materializado en las normas y en las instituciones de un grupo especializado, lo cualitativo. Y yo diría que por un poco de las dos. Creo en el juego de las fuerzas siempre y cuando se garantice la igualdad de condiciones y la igualdad puede darse por la garantía de los derechos humanos.
Pero como el planteo en realidad se refiere a no guardase en el bolsillo la legitimad, en el caso de la CorteIDH y de la Comisión la legitimidad formal estaría garantizada en que son todos los Estados integrantes de la OEA quienes eligen a los comisionados/as y todos los Estados que hayan ratificado la Convención Americana los que votan a los/as jueces/zas, ahí podría sostenerse que esta la legitimidad formal. Ahora cuando llega el momento de indagar en el aspecto sustancial de la legitimidad, me encuentro con que no puede garantizarla en una sociedad que prioriza la soberanía y el capitalismo. Por lo tanto me pregunto cuál será el futuro de los ddhh en este marco? PD dejo para otro momento detallar la apreciación que el sistema interamericano ha dado buena jurisprudencia



rg dijo...
Pero Daniela, por que dos alternativas nada mas, y esas en particular? Por otro lado, si la principal alternativa que tenemos no es buena, como no la vamos a criticar? Puede ser un organo MEJOR controlado. Puede ser un organo con MENOS funciones. Puede ser un organo que reciba controles adicionales cuando realiza CIERTOS actos. Que se yo, hay mil alternativas sobre las que pensar, y para pensarlas es importante clarificar que problemas tiene. Y entre los problemas que tiene el de la legitimidad pica en punta.


oscar parra vera dijo...
Roberto, entiendo y comparto tus preocupaciones. Sin embargo, mis comentarios se concentraban en una visión "crítica" de la Corte IDH. Me faltó mucho más de los puntos positivos, para que se entendiera la verdadera dimensión de mi punto.
Creo que mi diferencia contigo es que yo considero que, a pesar de los problemas que pueda ofrecer algunos aspectos del funcionamiento de la Corte, dichos problemas no eclipsan el significado, bastante importante, de pronunciamientos como Barrios Altos o los Informes de la Comisión Interamericana sobre Argentina, no solo los de amnistía e indultos sino también el histórico informe de 1980.
Yo estoy en tu misma línea en el sentido de exigir muchísimo más de la Comisión y la Corte. En rendición de cuentas. Pienso, en términos comparativos, que la Corte Constitucional de Colombia ha ido muy muy lejos en muchas cosas. Mis apuntes surgieron de pensar: por qué la Corte IDH o la Comisión IDH no hacen o hicieron cosas bastante vanguardistas como las que hace la Corte de Colombia -en algunos casos-? Siguiendo la cuerda a esta pregunta se me fueron ocurriendo los apuntes de mi carta. Pero creo que mi insistencia en los problemas no permitió que visibilizara con más fuerza el valor de lo que ha hecho la Corte IDH, el valor de Barrios Altos, etc. Insisto, por su fuerza irradiadora en muchos países. Yo creo que el caso colombiano es un buen ejemplo de lo importante que ha sido todo este esfuerzo que se ha hecho en el Sistema Universal e Interamericano por decantar estándares de verdad, justicia y reparación. Si bien es cierto que, a mi juicio, la llamada ley de justicia y paz en Colombia tiene puntos muy desafortunados, es claro que tanto en el Congreso como en la Corte Constitucional pesó mucho esa "novela en cadena" que se había construido en estas décadas. En la deliberación en el Congreso hasta los más conservadores sabían que no podían dar ciertos pasos. Creo que eso es importante como ganancia.
Pienso entonces que, a pesar de su posible ilegitimidad o deficitaria rendición de cuentas, muchos de estas decisiones, informes, etc fueron hechas por "héroes anónimos" (expertos, jueces, comisionados etc) a los que, con el tiempo, se les ha ido haciendo caso. Que nadie los conoce, es cierto, Que no los controlamos suficiente, es cierto. Pero también es cierto que su aporte ha sido muy valioso.
Por supuesto, tu crítica va dirigida a rechazar esos heroísmos foráneos que van aterrizando en cada país y que sería mejor que la democracia (los tres poderes) vaya impulsando esas cosas sin acudir a una puerta tan abierta a lo internacional. Pero yo creo que no hay tanta incompatibilidad. En concreto, el tema con Barrios Altos debe ser, en importante medida, qué tan bien fundamentado esté el fallo que se cita y qué tan bien argumentada se hace la respectiva incorporación. Yo creo que es posible hacer una incorporación compatible con una perspectiva deliberativa de la democracia. Creo que Barrios Altos es una buena razón, no una razón que anula el debate.

Sobre las presiones que tiene una Corte, mis comentarios tampoco acentuaron la otra cara: para los Estados era impensable todo lo que ha hecho la Corte en estos casi 30 años. Lo que se hace en Velásquez Rodríguez con la desaparición forzada –algo casi impensable en aquella época-; lo que se ha hecho en reparaciones es bastante vanguardista: ordenar que un Estado pida perdón es importante, ordenar que se investigue, se juzgue y se sancione, ordenar que se recuerde. Por supuesto, es mejor que la democracia permitiera por si sola llegar a ese punto.
En los casos colombianos la Corte IDH ha jugado un papel crucial para la determinación de una parte, mínima pero decisiva, de verdad histórica. Es decir, la Corte tomó en serio reclamos que durante dos décadas hicieron las víctimas en muchos ámbitos y reconstruyó esa verdad judicial de responsabilidad internacional del Estado por el paramilitarismo. Ello es sumamente vanguardista y claramente antiformalista. El impulso que ello tiene para las reivindicaciones de las víctimas en mi país es de la mayor importancia, creo yo.
La Corte IDH ha entonces desafiado, muchísimo, lo repudiable.


daniela arripe dijo...
Solo dos alternativas, nobleza obliga, fueron las que baraje en ese momento, creo que son necesarias las criticas, pero mis argumentos se agotan cuando vuelvo a la realidad. Tal vez, sea vicio de periodista. Pero que decir de los jueces ad hoc, esta posibilidad que da el Pacto SJCR a un Estado parte involucrado en un caso, de nombrar a un nacional entre los jueces de la Corte. ¿Afecta la legitimidad? ¿En que medida?



fbarbosa dijo...
Profesor Gargarella, muy interesante el debate que se ha planteado con la participación de Oscar desde Costa Rica. Sobre el discusión debo indicar que tanto la CIDH, como la Corte IDH le han permitido a los diferentes países del Sistema elevar sus estándares de los derechos humanos en el continente. Sentencias como Barrios Altos y la Cantuta en el caso de las leyes de autoamnistia, la del penal Castro Castro contra Perú- caso paradigmático de los derechos de la mujer o recientemente la decisión del caso de la Rochela- que da pistas sobre aplicación de la ley de justicia y paz en Colombia, demuestran un gran aporte.

Las discusiones sobre el "control o no" de un tribunal de esta índole, no amerita mayor discusión cuando en el trasegar del mismo se observan decisiones que se encuentran en sintonía con nociones como la progresividad de los derechos humanos.Esa "buena estrella" se materializa con la aceptación que tiene el tribunal en algunas Tribunales constitucionales en la región. Estoy de acuerdo con Oscar, cuando enumera los problemas y señala que se necesita más. Creo que la supervisión de las sentencias es un elemento muy precario en el ámbito de la Corte- ver una tesis que dirigí para optar al título de Abogado de Luisa Cruz- ex funcionaria de la Corte en la Universidad de los Andes en Colombia-, sobre ese particular o la necesidad de una corte "full time" a la usanza de Estrasburgo.

Sin embargo, cuando en mi trabajo he realizado derecho comparado, me he encontrado con gratas sorpresas en favor del sistema interamericano frente a decisiones de la Corte Europea, lo que se explica por el nivel de construcción democrático en América y en Europa. Es decir, entre mayor sea el grado de respeto de los derechos y libertades en un país, mayor grado de margen de apreciación de los Estados.

Reciba un saludo cordial Profesor Gargarella y otro Oscar,

Francisco Barbosa
Nantes- Francia



fbarbosa dijo...
Quería aclarar dos cosas adicionales. Cuando señalé que es necesario pensar en una corte que trabaje tiempo completo, me dirigí con ese argumento a pensar que con esa solución terminaría de por sí, la invisibilidad de la Corte en la región que no se resuelve con visitas esporádicas- paños de agua tibia- en el funcionamiento del sistema. Otro tema de su invisibilidad es su precaria producción, comparada con los casi 1500 fallos de la Corte Europea de derechos humanos- que tiene otros problemas-, que podrían ser mirados con posterioridad.

Un saludo cordial Francisco Barbosa




leonardo filippini dijo...
Roberto, Oscar et at.,

1. No creo que la cuestion pueda plantearse en torno a la afirmacion segun la cual seguimos "avalando la proliferación de organismos que no controlamos", como ha dicho rg aqui. Si esta fuera la descripcion adecuada del sistema interamericano de DDHH, no habria mucho mas para discutir, pues no parece tener mucho sentido avalar instituciones que pueden afectar nuestros derechos pero que no rinden ninguna cuenta. Creo que Oscar ha mostrado bien que hay muchos matices que la descripcion de rg omite.

2. El punto, entonces, creo, es discutir con mucho mayor detalle si las atribuciones que la Corte IDH y la Comision tienen (o queremos que tengan), pueden encontrar una legitimacion democratica solida.

Aqui si tiendo a estar mas cerca de la posicion critica de rg. Tanto el, como Oscar, marcan demasiados deficits como para confiar ciegamente en la virtud democratica del sistema interamericano. Sin embargo, deberiamos discutir mas detenidamente, y pensar con cuidado en cada aspecto del sistema, desde su financiamiento hasta los mecanismos de remocion de jueces, pasando por los criterios de seleccion de casos, entre otras muchas cuestiones, antes de arrojar juntos al bebe y al agua de su banera. El sistema tambien tiene muchas virtudes.

3. Entre los detalles que discutiria uno es si efectivamente "irradiar estandares" como dice Oscar --y muchos otros-- es una funcion deseable para el sistema interamericano. No lo se, y no estaria tan seguro de que esta sea su funcion de acuerdo con la Convencion Americana.

El tratamiento que la Corte y la Comision IDH han hecho de algunas cuestiones penales, ademas, me inclina a pensar que lo mejor es limitar sus intervenciones a los casos concretos que estudia.

Tampoco avanzaria en la propuesta de una Corte permanente y mas productiva como propone Francisco. No, al menos, hasta tener mucho mas claro como vamos a enfrentar los deficits que hoy tiene el sistema. Obviamente, una Corte permanente seria mas visible, pero podria ser tambien una mas poderosa y menos controlada aun que la actual.

Como diria uno de nuestros anfitriones aqui, sigamos.

Salduos, L.


rg dijo...
grande oscar. tu respuesta es buena y, en el mejor sentido, habil. queria concentrarme nomas en dos de los argumentos teoricos que das y me interesan. uno es el de los "acuerdos teoricamente incompletos" que viene de sunstein, y el otro el de la "novela en cadena" de dworkin. los tomo porque me parece que sirven para lo que queres decir, no por otra cosa. pero les veo algunos problemas, que enumero muy rapido
1) en principio, hay algo raro en usar ambos a la vez para hablar del mismo organismo y las mismas decisiones. en definitiva, sunstein levanta el suyo CONTRA dworkin (la idea de acuerdo teorizado de modo incompleto es para oponerse a la idea de una decision, digamos, recontra/teorizada, profunda y amplia en sus terminos, a la dworkin.
2) la idea de acuerdos teorizados de modo incompleto (ATMI) que no nos sirva para amparar a lo que, simplemente, son decisiones poco pensadas.
3) la idea de ATMI dice algo interesante para tu molino, y es que hacer un super esfuerzo por el consenso tiene sentido, de modo tal de integrar lo mas posible a los distintos estados con la decision, y seguir avanzando en la novela. ok. pero claro, estamos por un lado enfrentados a los problemas que, dworkin etre otros, muestra sobre los ATMI. menciono dos
4) cuando buscamos ATMI tratamos de no llevar el "cuchillo a fondo", buscar consensos (mas de superficie). y a la hora de pensar el aborto, por ejemplo, no nos ponemos a decidir sobre el valor de la vida o su santidad o caracter sagrado, sino que pensamos, como diria sunstein, a partir de analogias, pautas en las que todos podamos acordar. ok. pero, dice dworkin, cual es la analogia correcta frente al feto: una operacion de apendicitis o un asesinato? es decir, no damos la discusion de fondo, sin darnos cuenta que nos salta a la vista a cada paso.
5) y luego (aca tambien dw), cual es la idea de ser lo menos intrusivo posible frente a las legislaturas (principio central de los ATMI), ante la violacion gravisima de derechos?
6) pensando en la novela en cadena, ahora. bueno, la idea esta bien otra vez, ponemos ladrillito sobre ladrillito, de a poco y entre muchos. pero, pongamos, desde su lugar, acotado y no judicial, el fondo monetario y el banco mundial (para hacer visible lo que quiero decir) tambien participan, limitadamente, en la construccion. y tales organismos (con cuyas directivas acordamos/simpatizamos menos) nos dejan ver de modo mas claro el problema de siempre: porque ese tipo de organismos (que estan formados por paises latinoamericanos, con funcionarios que designamos, con un plantel, digamos, bien intencionado, de gente estudiosa), tiene que tener peso en nuestra construccion colectiva. ok, se que no estas en desacuerdo con esta critica que es sobre /otra vez/ la legitimidad. pero me interesa simplemente hacer mas visible la conexion entre esos problemas de legitimidad y la novela en cadena. en parte, la historia de la novela se nos torna cada vez mas ajena, aunque quienes la escriben sean, otra vez, organismos compuestos por latinoamericanos, que de algun modo nombramos, que son tecnicos bien formados, etc. etc. Esto no es un alegato por lo "nacional" (que me tiene sin cuidado) sino en contra de cualquier construccion que se haga en mi nombre, pero sin mi.
buennnnnnnnnooooooo, eso por ahora



rg dijo...
Francisco, gracias por la intervencion. Me interesa lo que decis, pero esta frase, que marca un poco tus comentarios: que la cuestion del control o no "no amerita mayor discusión cuando en el trasegar del mismo se observan decisiones que se encuentran en sintonía con nociones como la progresividad..." Pero Francisco, justamente, tenemos que prepararnos ahora que estamos de acuerdo, porque despues nos encontramos aplaudiendo a un tribunal que se nos fue para el otro lado! Es un poco lo que pasa con la corte en tu pais. Los academicos se cansaron de aplaudir y "pedir soga", oxigeno, aire, poder, respaldo, para un organismo que venia tomando las decisiones "que nos gustan" pero ahora se van quedando sin palabras cuando el tribunal empieza a llenarse de gente que promete hacer cosas que nos gustan menos. Los controles/la legitimidad tienen que asegurarse siempre, especialmente cuando las cosas van en el sentido que nos gusta.
Leo, que bueno que entraste en el debate. te estabamos esperando



daniela arripe dijo...
Había quedado pendiente de porque a mi entender La Corte a dado buena jurisprudencia, algunas OC y un caso que avalan la afirmación anterior, seguro hay más solo tengo presentes estos:

OC 3 de la Corte IDH sobre pena de muerte cuando dice ““... la Convención prohíbe absolutamente la extensión de la pena de muerte y que, en consecuencia, no puede el gobierno de un Estado Parte aplicar la pena de muerte a delitos para los cuales no estaba contemplada anteriormente en su legislación interna ...” y que “... una reserva limitada por su propio texto al artículo 4.4 de la Convención, no permite al gobierno de un Estado Parte legislar con posterioridad para extender la aplicación de la pena de muerte respecto de delitos para los cuales no estaba contemplada anteriormente ...”

La OC 18 cuando señala que la calidad migratoria de una persona no puede constituir una justificación para privarla del goce y ejercicio de sus ddhh, entre ellos los derechos laborales. El migrante, al asumir una relación de trabajo, adquiere derechos por ser trabajador, que deben ser reconocidos y garantizados, independientemente de cual sea la situación regular o irregular; ya que estos derechos son consecuencia de la relación laboral

El Caso Villagran Morales EN EL CUAL la Corte toma los Desc como parte del derecho a la vida e instaura en su jurisprudencia el concepto de “Proyecto de Vida”, que es vivir con dignidad y no ser privado de ella arbitrariamente, garantizando a condiciones que hagan una vida digna. Ver en este punto el Voto razonado de Abreu y Trindade)



rg dijo...
buenisimo Daniela, mil gracias


fbarbosa dijo...
Roberto, tiene razón. El control sobre un Tribunal es trascendente y por eso marqué la expresión con comillas. En ese orden de ideas, estoy de acuerdo tanto con Roberto como con Leonardo en la medida de que es necesario resolver la multiplidad de preguntas sobre el sistema interamericano. Empero, no hay, por ello, que pasar por alto, el accionar del sistema en cuanto al escalamiento de los estándares de derechos humanos en el continente, materializado por la recepción de la jurisprudencia por parte de los Tribunales Constitucionales. Creo que el proceso de evaluación de la Corte debe ser coincidente con el mismo entendimiento y aceptación con críticas de la jurisprudencia.

En cuanto a lo señalado por Leonardo sobre la estructuración de una Corte permanente, estoy de acuerdo en su crítica sobre la necesidad de conocer lo que ocurre dentro del sistema, para hacer una modificación estructural. Sin embargo, su estructura como tribunal de tiempo completo, debe ser un objetivo después de ese debate, que tampoco debe ser secuencial, sino podría ser paralelo.

Ahora bien, siguiendo la línea de jurisprudencias indicada por Daniela. Mi lista esta compuesta por las siguientes:


1. El penal Castro Castro contra Perú, decisión paradigmática por la aplicación de la Convención de Belen do Para "Prevención de la violencia contra la mujer".

2. Niñas Jean y Bossico contra República Dominicana, agrega a la discusión de protección de los menores- Villagran Morales- y de los migrantes- son dos niñas haitianas en RD.

3. Las Palmeras contra Colombia, desarrolla el lazo común entre el DIH y los DDHH, que había sido planteado por la Comisión Interamericana en el caso Abella vs Argentina por los hechos acaecidos en el año de 1989.

4.La Rochela contra Colombia, por la novedosa visión sobre la violación del artículo 4 de la Convención Americana en cuanto a que su violación se presenta ante la mera amenaza, tomando como referencia alguna jurisprudencia de la Corte Europea. Punto no muy claro a mi juicio y no explicado a profundidad, pero vale la pena verlo.

5. Herrera Ulloa vs Costa Rica en cuanto a la libertad de pensamiento y expresión, va más allá de lo que ha hecho el Tribunal Europeo, en cuanto al rechazo de tiplificaciones penales para sancionar delitos de opinión- También el paradigmático informe de la Comisión Interamericano en el caso Verbinsky vs Argentina- leyes de desacato-. En Europa es perfectamente valido en el marco de un amplio margen de apreciación que esas tipificaciones persistan, Ej: La ley de 1881 que actualmente se aplica en Francia.

6. En cuanto a derechos sociales se destaca la decisión de 5 pensionistas (Baena Ricardo) vs Panamá.




Francisco Barbosa


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Primero quiero agradecer al Profesor Barbosa por iniciar este tipo de debates los cuales enriquecen la academia de los Derechos Humanos. Así mismo envió un caluroso saludo a todos los participantes.

Mi intervención en este debate estará brevemente enfocada en el contexto político del sistema Inter-Americano. No es un argumento en contra o a favor de los demás participantes, es una pequeña reflexión.


Es importante empezar por recordar el contexto de la Corte y recalcar su gradual desarrollo. La formación de la CIDH fue un desarrollo y un logro sorpresivo en el contexto latinoamericano. Desde 1960, El ambiente político Latinoamericano se ha caracterizado: por tener diferentes dictaduras (eg, Chile Argentina), por la existencia de represiones violentas en contra de los partidos opositores en algunos países y, por la intimidación y falta de independencia de las ramas judiciales. Es un logro admirable para la comunidad latina el contar con la proteccion interntacional de los Derechos Humanos en un contexto historico, politico y social el cual fue testigo de diferentes desapariciones, matanzas, torturas y detenciones arbitrarias entre otros. En contraste, el sistema Europeo surgio en un contexto político generalmente pacifico y estable. Por ende, es importante resaltar que la CIDH ha pasado caminos difíciles de desarrollo por su falta de recursos económicos, por la falta de activismo de los Estados y de la misma sociedad civil. (ver Harris and Livengston 1998).

Se podria entonces argumentar que por estas razones la CIDH juega un papel importante en el desarrollo “político y democrático” del continente. Me parece que la CIDH, aunque desconocida para algunos, dentro de su contexto, ha logrado transmitir a los países miembros la necesidad de proteger progresivamente los derechos que en este debate nos ocupan. Lo que no se puede olvidar es que el sistema inter-americano es un organo en desarrollo o mejor un órgano “subdesarrollado” que necesita ser revisado y ajustado a las nuevas necesidades del continente para los protecciones de los Derechos Humanos. Su revisión puede ser estructural por ejemplo teniendo un acceso directo a la corte; u operacional con una prestación del servicio “full-time”.

La CIDH como órgano de protección regional ha demostrado ser un ejemplo para algunos otras regiones del mundo si se tiene en cuenta su contexto político y social en el que se desarrolla. No obstante, el sistema Inter-Americano de Derechos Humanos se encuentra en la necesidad de acomodar sus organos y modus operandi acordemente a las nuevas demandas de la sociedad civil latinoamericana.

Un fuerte abrazo

William Lopez

fbarbosa dijo...

Gracias por la opinión William. Creo que este escenario es ideal para la discusión que tanto nos falta en nuestros países. De tal forma, que me interesaría plantear dos veces al mes en este Blog, debates sobre asuntos de Derecho Internacional de los derechos humanos.

Sobre lo planteado por William, debo decir que estoy de acuerdo en parte. Creo en lo que dice acerca de la particularidad del SIDH, es decir, de entenderlo en el marco de un proceso propio que difiere del Europeo. En lo que disiento es que no es tan clara la construcción del sistema europeo sobre las bases de "un contexto político generalmente pacífico y estable". Probablemnte, la percepción que tenemos es que la guerra oficialmente terminó en el año 45, pero los años subsiguientes fueron de reacomodo y, sobre todo, de construcción de nuevas estructuras, en la mayoría de los casos impuestas.

Estoy también de acuerdo y eso lo dejé ver en mi postura en la discusión, en que es necesario tener en cuenta, la función que ha cumplido el sistema interamericano en la elevación de estándares de respeto a los derechos humanos en nuestro continente.

Creo que deben darse reformas, pero en la marcha. Los latinoamericanos tendemos a pensar que con borrarlo todo y volver a empezar, aseguramos el paraiso.

Quien sigue....

Anónimo dijo...

Considero que es importante que la Corte mantenga ese espíritu actuvista, y la tendencia a la humanización y salubridad espiritual y axiológica. Es imprescindible que nuestros países acepten cada vez más las dcisiones de la Corte, toda vez que éstas permiten que se mantenga realmente la fígura la justicia y de la igualdad en la población.
Es sorprendente ver que realmente si existen tribunales que poco o nada hacen por defender los derechos de los países miembros como el caso del Tribunal de Justicia de la Can que sólo resuelve interpretaciones prejudiciales sobre marcas y patentes; y que desde 1999 son las mismas.
A partir de lo anterior se puede ntonces exhaltar la labor que ha venido haciendo la COrte al defender los derechos humanos de aquellos que no tienen poder político dentro de la órbita de la soberanía nacional de cada uno de los pasíses que la aceptan. Es necesario destacar esa triste influenncia del `poder político en los miembros de la Corte, ya que produce la pérdida de autonomía de cada uno de estos a la hora de juzgar. situación que se ha venido dando en la Corte Constitucional Colombiana, verbigracia, el nombre de un magistrado santanderiano amigo de madre y del presidente, cuyo nombre no quiero decir; que fue profesor en la javeriana y que actualmente no permite que las decisionesw que toma este ente no tengan carácter dinámico, por tener ideas ancladas en el pasado. Por tanto, no hay que permitir que este tipo de influencias entren de una forma tan dircta en un órgano regional, pues impide el gradual desarrollo que ha se ha venidop dando en materia de derecvhos humanos, o acaso ¿ Cuándo se había juzgado de esa manera en Colombia? Creo que nunca, y menos en lugares tan distantes de la capital como la Rochela o Sincelejo, ciudad en la qu viví y en la que conozco como funcionan los mecanismos de justicia.Por eso si estoy de acuerdo en afirmar que la función de la Corte es buena y que como varios de los comentarios dijeron, hay que permiotir que avance y tenga mas injerencia en las decisiones internas.
att aleja montes

fbarbosa dijo...

Muchas gracias Alejandra por la nota. Efectivamente el punto de la transparencia de los órganos del sistema interamericano debe ser central en cualquier debate. Creo que para todos los participantes en el pequeño coloquio, el conocimiento interno del sistema es esencial. Es necesario como decía en su post Leonardo determinar los controles sobre la Comisión o la Corte, sobre todo, entendiendo cierta irresponsabilidad "democrática" en la región donde se elige cualquiera cosa, y recordemos que son esas autoridades que representan los países en el sistema quienes ponen sus jueces.

En fin, a pesar de ese debate que me parece capital, la jusrisprudencia de la Corte ha servido para subir los estándares de derechos humanos, además para la creación de redes de trabajo en los frentes de educación- trabajo de American University y la Universidad Javeriana en la Organización de competencias sobre el sistema interamericano y el trabajo de ONGs valiosas y comprometidas como CEJIL.

Hay alguien más.....

Luisa Cruz dijo...

Un saludo para todos! Me sumo a este debate el cual ha tocado varios temas importantes en lo referente a la legitimidad y efectividad del trabajo realizado por la Corte Interamericana. Así como muchos de ustedes, creo que la labor de la Corte ha sido muy importante en cuanto ha elevado estándares y exigencias nacionales de protección de derechos humanos. Especialmente en el tema de reparaciones, creo que la Corte IDH ha aportado parámetros y exigencias determinantes a nivel nacional. Sin embargo, aunque importante, este aporte no resulta suficiente.

Retomando algunos argumentos que se mencionaron anteriormente (el abogado Oscar Parra y el profesor Gargarella), considero que hay ciertos aspectos sobre los cuales se debe reflexionar a fondo para darle un verdadero sentido y por ende una mayor legitimidad a este organismo que creamos hace ya un buen tiempo. El tema de supervisión y ejecución de sentencias de la Corte a nivel nacional es un tema clave. Es más, creo que es sino el mayor, uno de los sentidos más importantes de la existencia de este Tribunal: impartir una justicia que no se obtuvo a nivel nacional y así mismo aplicar el principio de subsidiariedad que dio su nacimiento. Cuando vemos que los mecanismos de control posteriores a la emisión de la sentencia son precarios tanto a nivel nacional como a nivel de la Corte Interamericana, es posible pensar que todo lo anterior pierde cierto sentido…El tema de supervisión de sentencias es importante tratarlos a dos niveles: uno internacional y otro nacional. ¿Cuál es el procedimiento existente en la Corte IDH para ejercer control sobre los Estados que incumplen con lo que ella misma resolvió? ¿Quien castiga al Estado por no cumplir lo que debería cumplir? ¿Existe una verdadera sanción a nivel político en la Asamblea General de la OEA y particularmente en la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos la cual, en el papel, tiene tal mandato? Es importante resaltar que el procedimiento de consensos que se manejan al interior de la Asamblea General de la OEA, CAJP y Consejo Permanente, impide definitivamente cualquier tipo de sanción política sobre el Estado infractor.

En cuanto a lo anterior hay varias reflexiones: el sistema de deliberación y sanción en la OEA parecería adolecer de transparencia y verdadero debate político respecto al incumplimiento de los Estados que no cumplen las sentencias. Pero, sin ser demasiado naive al respecto, es bueno cuestionar si realmente existe el interés y la voluntad de los Estados de hablar sobre el tema…pero sino es así, para que se creó dicho procedimiento que incluye a la Corte misma?

En fin, retomando igualmente lo mencionado por el profesor Gargarella, es importante cuestionar la multiplicidad de funciones ejercidas por la Corte. Este organismo sigue siendo bastante limitado en términos de financiación. Por ende, el numero del personal que no es mucho y los mecanismos de trabajo, no creo que den abasto para llevar a cabo los roles de medidas provisionales, investigación probatoria, juicio, supervisión y control posterior, etc. Replantear entonces las funciones de la Corte sería algo importante si queremos aumentar la calidad y el control ejercido por este Tribunal.

En fin, tan sólo con este tema hay muchas reflexiones por hacer en el plano nacional e internacional. Todo esto sin olvidar que la existencia de un Tribunal Regional que no ejerza un contacto efectivo y transparente –en términos de información- con las autoridades nacionales, cuestiona realmente la efectividad de sus sentencias….

Un saludo para todos y apoyo la iniciativa de Francisco. Es importante dar paso a estos debates para construir y aprender en conjunto.

Luisa Cruz

fbarbosa dijo...

Luisa muchas gracias por el comentario. Creo que en tu nota describes los problemas que discutimos frente a la tesis que desarrollaste y que recogiste en tu trabajo práctico en la Corte Interamericana. No todo puede ser optimismo, titularía tu nota. Efectivamente, existen serios problemas en la Corte con la ejecución de sus fallos, una Corte que no hace cumplir sus decisiones, pierde legitimidad ante los otros Estados parte y se derrumba.

El tema de la financiación del sistema y yo agregaría el divorcio de Washington/ Costa Rica en otros, hacen que la relación se haga más tormentosa. Te propongo que preparemos un escrito los dos y lo mandemos a la CIDH conforme a lo expuesto en el post que incluí justo después de este debate. Espero una respuesta. Francisco

Anónimo dijo...

Estimados todos:
Soy estudiante de pregrado y encontrandome en el desarrollo de mi tesis, encontré este website. He leido sus criterios sobre los problemas, pros y contras sobre el sistema interamericano, pues justamente mi tesis de gardo versa sobre la creación de una sala especializada en Derechos HUmanos dentro de la CAN. Mi argumento fundamental se basa justamente en justificar la exitencia de un nuevo tribunal, paralelo al de la OEA. En miras de tan acertados criterios, como los que he visto expuestos en este foro, quisisera saber què tan viable observan ustedes, el establecer un nuevo Tribunal de Juzgamiento a las violaciones sobre derechos humanos que se puedan denunciar dentro de la CAN