jueves, 7 de febrero de 2008

José Ferrater Mora y la Historia.

A partir de hoy y todos los miércoles, publicaré alguna reseña que realicé en el marco del magíster de Historia al que asistí en la Universidad Javeriana hace 4 años y cuya culminación-tesis del magíster- fue el libro que publiqué hace 6 meses en Bogotá. Estas reseñas fueron el día a día de mi formación como historiador. Así, pues, dejo atrás la explicación y procedo con la primera.

José Ferrater Mora. Cuatro Visiones de la Historia Universal, San Agustín, Vico, Voltaire y Hegel (Madrid : Alianza Editorial, 1982)

Este texto del filósofo español Ferrater Mora nos muestra un recorrido de la historia universal a través de cuatro autores que representan una época y un paradigma de pensamiento.

Al glosar a cada uno de los autores, el filósofo hace un parangón que permite denotar claramente las similitudes y las divergencias en sus visiones de mundo.

Cada uno de los autores posee su propia estructura en la historia que permite esquematizar una suerte de etapas. Para Vico y Voltaire la historia es esencialmente humana, para Hegel es impersonal; es una razón que se despliega dialécticamente. Para San Agustín, la razón es poseída por la divinidad.

Este último, ensaya una clasificación en la cual divide la historia entre lo que ocurre en la ciudad de los hombres y la ciudad de Dios. Su visión es cristiana. Esta circunstancia permite que el filósofo enfoque la historia como una filosofía de la historia. Esa visión parte de la base existencial de un inicio bíblico- e
rror del hombre frente a Dios por la expulsión del paraíso de Adan y Eva o el pecado original-, y termina con la perfección que debe llegar al momento de entrar en la ciudad divina, que será la culminación de esa existencia. Solo entraran en ella quienes hayan hecho de sus vidas una relación constante con Dios.

San Agustín ve la naturaleza como un mal necesario en el cual se desenvuelve la historia. En ella aparece la miseria humana y no la grandeza divina sobre la cual es menester trabajar en el marco de la fe.

San Agustín planteó la existencia de su ciudad divina como algo invisible que contradecía el criterio griego consistente en que su patria era el universo, el lugar que los rodeaba y cuyas explicaciones eran míticas.

Sobre la visión terrena debe aclararse que era el espacio de la imperfección en la cual el apetito del dominio acendraba la inquietud de los espíritus de quienes gobernaban las distintas civilizaciones humanas

Al final la tesis de San Agustín es simple. Por un lado, los condenados y, por el otro, quienes se salvan.

En segundo lugar se encuentra la posición del renacentista Vico. Este filósofo consideró que la historia era una ciencia exacta, lo que de entrada lo condujo a los vericuetos de las discusiones bizantinas con los hacedores de aquellas ciencias quienes refutaron el argumento. Pero el punto más relevante de lo señalado por Ferrater sobre este filósofo, es la referencia a tres edades de la historia:

a. Edad Divina
b. Edad Heroica
c. Edad Humana

Según el renacentista, estas edades son cíclicas y se suceden una a otra, lo que muestra que la historia es continua y, por ello, interminable. En la primera edad, todo deriva de los dioses; en la segunda, los hombres usan a los dioses para sacar provecho y en la tercera existe una separación entre humano y divino. Esta división es lo que permite el surgimiento del espíritu y de la razón como formas de encontrarse plenamente.

Lo interesante de esta tesis es que Vico, plantea que el fin de la historia no se presenta, puesto que, al superar la tercera etapa se retornará a la primera y así sucesivamente. Este eterno retorno significa la vuelta a la ingenuidad. No hay estado perfecto, ni verdad absoluta.

El tercer autor desarrollado por Ferrater fue Voltaire quien representa el racionalismo. La naturaleza es la causa de la maldad, de lo insano, de la ignorancia del saber. Solamente a través de la educación y del conocimiento se puede superar esa encrucijada.

Para el francés es necesario que la razón se conquiste. Desgraciadamente la historia de la humanidad ha estado marcada por la ignominia de espíritus incompletos que no sirvieron a los ideales de la razón. Voltaire entrega su clasificación de la historia de occidente así:

a. Edad Clásica
b. Edad de esplendor Romano
c. El renacimiento
d. La ilustración de Luis XIV

Es de lamentar que parte de sus argumentos se retiraran por la defensa que hizo del despotismo ilustrado.

Por último Hegel. Este alemán fue uno de los más importante filósofos del siglo XIX. Su visión de la historia fue absolutista. Para entender los argumentos dados por Ferrater de Hegel, deben pensarse varios conceptos dados por este filósofo tales como libertad, naturaleza y el ideal.

La libertad implica hacer lo que permite desarrollar su esencia, no hacer lo que se quiera. Hegel señalaba que existía un estado de naturaleza en el cual habitaban los hombres. Este espacio no es inocente, ni bondadoso, ni puro. Por el contrario, es tormentoso, difícil y se encuentra atiborrado de problemas.

En este estado de naturaleza se encuentra la idea- razón hegeliana- que se configura como su contrasentido. El espíritu deviene de la naturaleza.

Al igual que los otros autores, Hegel también dio hizo su clasificación de la historia:

a. La infancia del espíritu en el cual hay una simbiosis entre naturaleza y espíritu
b. La reflexión del espíritu sobre si mismo.
c. Fase de madurez del espíritu moderno.

Para Hegel, la historia debe significar la evolución del espíritu. Todo lo que no sea idea absoluta es un error. Por consiguiente, el progreso es la conciencia de la libertad, es el paso de un estadio a otro. Si se vive de acuerdo a la esencia se superaran los distintos aspectos de la vida y en caso de hacerlo de esa forma, la historia terminará.

Como se colige de lo anterior, tanto San Agustín, Voltaire y Hegel coinciden en que hay un inició y un fin de la historia. Los medios que son utilizados por cada uno de ellos para llegar a esas conclusiones, son disímiles. Para San Agustín, dios. Voltaire, la razón y Hegel, la pureza del espíritu. Para Vico, por el contrario, la historia no termina sino que continúa permanentemente.

A mi juicio, las tesis que indican un fin no son reales. La historia continúa y los últimos hitos de su fin no son absolutos- bien por una ciudad divina, una última razón o una idea absoluta. El fin de la historia no existe en la medida en que el hombre perviva. La historia se extinguirá y llegará a su final cuando el entorno y la materialidad del mundo que nos rodea desaparezca. Ese será el fin de la historia y, con ello, del hombre.


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