domingo, 10 de febrero de 2008

La caprichosa política del buen placer de Sarcozy

Luego de ir a la playa en Pornic, cerca de Nantes con mi familia y de aprovechar el clima de 18 grados que se gozó en el hexágono este fin de semana, leí el día de ayer, el último ejemplar del Nouvel Observateur que se me ha convertido en una muy buena síntesis de lo que ocurre semanalmente en este gran país.

La revista, en esta ocasión, analizó la baja de popularidad del Presidente Nicolás Sarcozy y la incongruencia de sus políticas, al tiempo que su impreparación en su acción de gobierno. Así mismo, mostró como la opinión pública francesa, rechaza el modelo de vida instalado por Sarcozy de hacer de su presidencia, una película de "presse people" permanente.

A mi juicio, la baja de popularidad- Junio 2007- 63% a Febrero 2008- 41%-, se debe a que Sarcozy creyó que la presidencia de este país era una forma de lograr popularidad a costa de sus discursos o conferencias de prensa, sin parar mientes en que los franceses quieren acciones coherentes. No es posible que ante cada problema del país, el Presidente ordene la convocación de comisiones de expertos para que al cabo de 5 o 6 meses digan como abordar un problema de gobierno. Hacer diagnósticos no está mal. Pero a menos de un año de gobierno, estar todo el tiempo en búsqueda de soluciones dadas por expertos demuestra que Sarcozy ganó la elección sin saber como iba a gobernar. Lo curioso es que fue Ministro del Interior y de Economía de Chirac, o sea, debía saber donde estaban los problemas. Pero eso le ocurre a gran parte de los funcionarios de cualquier gobierno que pierden, si la tenían, la capacidad de reflexión por el permanente enfrascamiento en asuntos administrativos.

La línea de trabajo de Sarcozy es contradictoria, muestra de ello es la meta impuesta al ministerio de "Identidad" e Inmigración dirigido por Brice Hortefaux de 25, 000 expulsiones anuales y de promover la discriminación geográfica de los inmigrantes a través de coutas de aceptación equivalentes a un número específico de personas por país de origen, esto a todas luces va en contravía del preámbulo de la Constitución de 1958 y de los compromisos internacionales adquiridos y liderados por Francia. Ahora, este primer aspecto, contradice, de igual forma, las conclusiones a las que llegó la Comisión Attali- instalada por el mismo presidente- y de cuyo análisis se desprende que Francia debe propender por una agresiva política de acogimiento de inmigrantes, pues de esta mano de obra depende superar los actuales indices de crecimiento del país. Iguales contradicciones se materializan en otros campos como el de medio ambiente, el internacional y la política económica.

En fin, su imagen se derrumbó. En este país, es necesario tener una personalidad, una experiencia y, sobre todo, saber quien se es para gobernar. El corolario de esto no lo podía resumir mejor el analista Jacques Julliard en el Magazine:


"Force est de constater que cette belle machine n'etait en réalité qu'un rideau de fumée qui se dissipe aujourd'hui pour laisser place à une politique capricieuse du bon plaisir". Finalmente dice: "La France se sent humiliée"

1 comentario:

mapis dijo...

Toda esta baja popularidad muestra un porcentaje real del 22% , que se debe a su relacion sentimental con Bruni. Y que hace que sus prioridades como mandadario no sean sensatas.