martes, 18 de marzo de 2008

Estados Unidos y el fuego Iraní

Como las reseñas de Historia, a partir de esta semana fijaré unas crónicas sobre la situación de Medio Oriente. Creo que sobre todos estos temas, siempre hay mucho que decir. Vamos con la primera sobre Irán.

Irán siempre ha sido sinónimo de fuego en Medio Oriente. En el año de 1953, Estados Unidos impulsó el golpe militar del Sha, Mohamed Reza Palevi contra Mosadegh, primer ministro nacionalista quien tuvo que renunciar. Desde aquella época, Estados Unidos ha tratado de implantar el sistema capitalista en aquel país. Fue en esa política en la se que embarcó al Sha, quien se constituyó en uno de los más altos turiferarios de los norteamericanos.

El gobierno del Sha se convirtió en una dictadura corrupta, gastada y generadora de hambre. Es cierto que se organizaron universidades privadas, que se cerraron madrazas , que se impulsó el conocimiento, pero también es verdad que se violaba recurrentemente el derecho de pensamiento y expresión, el de formar partidos o movimientos políticos, al tiempo que se impedía el acceso al poder de los diferentes grupos sociales que intentaban llegar a él. En pocas palabras, la protesta social no existía.

En la década de los setenta, Ali Shari’ Ati (1933-1977) quien fue la figura más destacada entre la juventud islámica, incorporó al chiísmo- base fundamental de la república iraní, en oposición al mayoritario sunismo en el mundo árabe,algunos ideales que descubrió en los intelectuales de izquierda y en los revolucionarios del tercer mundo. Esta situación llevó a que el pueblo que se encontraba descontento frente al gobierno del Sha, se empezara a sublevar.

Ante esto, en el año de 1975, el Sha lanzó una campaña de humillaciones públicas, de torturas y detenciones contra los comerciantes quienes lideraban las protestas. Mientras tanto, el Ayatola Ruhola Jomeini, quien se encontraba exiliado en la ciudad santa Shiita de Nadjaf en Irak, lideraba un proceso para desplazar al Sha del poder con el argumento de su corrupción al frente del gobierno, y crear así, una república teocrática islámica.

Lo más difícil para el pueblo durante el proceso del golpe de Estado contra el Sha fue la ausencia de partidos políticos organizados que pudieran, en el marco de una oposición legítima, buscar el cambio y, sobre todo, asegurar una posible democracia o sistema alejado de cualquier atisbo autoritario de control. En este orden de ideas, el Ayatola Jomeini lideró el cambio para retornar a los ideales del imán Hussein, hijo de Alí, cuarto califa del Islam y nieto del profeta, y así derrotar al Sha y esperar la venida del duodécimo imán, descendiente de Alí, Mohamed Al Madhi, desaparecido en el año 874 y quien, según los chiítas, regresará al final de los tiempos. En otras palabras, de la dictadura liberal se pasó a la dictadura teocrática musulmana chiíta, sin pasar por partidos políticos. Al final, el Sha abandonó Irán confiando el Gobierno a un dirigente de presunto talante occidental y socialdemócrata, Chapur Bakhtiar, quien se mantuvo en el poder por tan sólo diez días.
La misma noche de la llegada de Jomeini al poder se decretó un toque de queda haciendo resonar el grito allah akbar ( Alá el más grande), como señal de la victoria islamista. Los Muyahidines se unieron al gobierno islámico con los fedayines del pueblo, grupos de oposición al régimen del Sha. El 11 de Febrero de 1979, el Ayatola Jomeini nombró a Medí Bazargan como Presidente y representante del nacionalismo liberal. Así mismo, creó el Consejo de la Revolución Islámica integrado por la mayoría de los ulemas que seguían a Jomeini.

El 4 de Noviembre de 1979, 500 estudiantes se toman la Embajada de los Estados Unidos en Teherán y retienen a sus diplomáticos con el argumento que ese país le había otorgado protección al Sha por cuanto éste se estaba sometiendo a un tratamiento contra el cáncer en una ciudad norteamericana. Bazargan renuncia gracias a que siente que su proyecto de gobierno no está fundamentado en la defensa de las clases medias laicas.

En enero de 1980, es elegido Presidente Bani Sadr de la corriente liberal, pero en elecciones posteriores, ganó el partido de la revolución islámica con lo cual se generó un caos institucional al existir, simultáneamente, dos poderes en el país. En junio de 1981, Bani Sadr fue destituido como lo había sido Bazargan. La inestabilidad continuó y es así como en Mayo de 1983 se presentaron 2000 detenciones de miembros del Partido pro soviético Tudeh, lo que implicó la ruptura de relaciones diplomáticas con la Unión Soviética.

En el año de 1989 muere Jomeini pero la revolución teocrática iraní no solamente huele a madraza y a incienso, sino a fuego.


Política Internacional de Estados Unidos frente Irán


Irán estableció una de las ramas minoritarias del islamismo denominada chiísmo. Las disputas y guerras entre los diferentes Estados islámicos se han dado con fundamento a las divisiones religiosas y no en función de la política.

Este aserto es trascendente para explicar como Estados Unidos ha intervenido en Medio Oriente en virtud de la guerra fría, mientras que los países árabes miran los conflictos con otra perspectiva. Es esa la razón por la cual los norteamericanos, desde el punto de vista geopolítico, evidencian una estrategia internacional tan contradictoria. Un ejemplo es el apoyo dado a los afganos en su lucha contra los soviéticos en 1979, época en la cual, la CIA entrenó mercenarios de las características de Osama Ben Laden, bien conocido por su liderazgo en el nefasto ataque contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono en Washington, el pasado septiembre de 2001. En esta lista también se incluyen “líderes revolucionarios” como Saddam Husein, a quién Estados Unidos apoyó en su guerra contra el Irán del Ayatolá Jomeini para luego destruir al país en la guerra de 1990 e invadirlo este año, derrocándolo. En el mismo sentido, se opusieron al régimen pakistaní de Pervez Musharraf para luego negociar su alianza y apoyo estratégico durante su enfrentamiento contra el gobierno taliban de Afganistán, con participación mayoritaria de los pashtunes afganos.

La política internacional de los Estados Unidos siempre ha buscado fortalecer su presencia para controlar la zona de medio oriente. Su apoyo incondicional a los israelíes en contra del pueblo musulmán ha forjado la unión de todas las facciones islámicas alrededor de la lucha del pueblo palestino. Su amistad con la dinastía árabe de los Saud, que a través de sus fondos (RIAD) y de la CIA impulsaron la lucha contra los chiies iraníes y afganos para proscribir a los soviéticos en la zona después de la incursión de estos contra Afganistán, ha hecho un daño enorme al mundo árabe.

Mientras los árabes buscaban ampliar el entorno de los sunnies (rama mayoritaria de los musulmanes), los americanos buscaban extirpar el cáncer del comunismo en Irán. Lo que no entendieron es que Irak era sunni y los talibanes también. En otras palabras, ayudaron a sus enemigos de hoy para librarse de sus enemigos del ayer. Hoy todos son sus enemigos salvo Arabia Saudita y algunas pequeñas monarquías con quienes se mantienen lazos de solidaridad económica más que de identificación política estatal.

Con el fin de la guerra fría las diferencias comunismo contra capitalismo desaparecieron. Los norteamericanos se quedaron sin argumentos para entrar en la zona. Era necesario otra razón; las condiciones de la región se prestaron como caldo de cultivo ideal para crear nuevos escenarios contradictorios que a la postre, justificaron la intervención internacional liderada por los Estados Unidos.

El 11 de septiembre de 2001, luego de los ataques contra Estados Unidos, el presidente Bush tomó la inequívoca decisión de actuar contra Afganistán, nación que para ese entonces, representaba el terrorismo internacional. Ese país fue aplastado con el apoyo de los dólares en efectivo que George Tenet, director de la CIA-, le ofreció a la Alianza del Norte- grupo de oposición taliban.

En el año 2003, Estados Unidos urgido por el surgimiento de armas biológicas, atómicas y químicas por parte de Irak, invadió ese país sin autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En menos de un mes logró “el control del país” y, de paso, derrocó al régimen de Saddam Husein.

Las armas no ha aparecieron. El caos que se vive en Irak es tal, que cada día hay más soldados de la coalición muertos, secuestrados o emboscados en las peligrosas calles de ese país. Entraron al avispero y ahora no saben como salir de allí. “Remember Somalia” como un vivo ejemplo de lo que se ve venir en el recién armado rompecabezas de Irak y de medio oriente.

El turno es ahora para Irán. Estados Unidos señala que ese país tiene armas de destrucción masiva, al igual que lo hizo en su momento con Irak. La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) le exige firmar y ratificar el tratado de no proliferación nuclear, además de aceptar las inspecciones minuciosas de los lugares en donde se presume, están los arsenales. Obviamente, el régimen iraní, a la cabeza de Admedinejab rechazó esta solicitud.

Mientras tanto un sector que apoyó al Ayatola Jomeini en 1979 y que se convirtió en oposición un año después de su llegada, protestan contra el régimen de los ulemas que se encuentran gobernando a través de una junta islámica. La semana anterior, el Consejo Supremo proscribió 2000 candidatos para hacer parte del Parlamento por sus ideas contarias al régimen de Admadinejab.

Francisco Barbosa

2 comentarios:

iureamicorum dijo...

Muy buena la sintésis de la compleja situación de Medio Oriente, lugar donde comenzó la civilización y la escritura, y para algunos donde se encontraba situado el Jardín del Edén (Entre el Tigris y el Eufrates) y donde Noé recaló después del diluvio... Hoy 21 de marzo de 2008 se cumplen ya 5 años de la invasión a Iraq y la cifra de soldados muertos norteamericanos asciende a 3.976... El dólar sigue bajando y el pétroleo subiendo

fbarbosa dijo...

Gracias Gonzo. Esta fue la primera de las notas sobre medio oriente y asia central que haré. Las notas como percibes intentan ser una síntesis de su pasado y presente con una pequeña conclusión.

Fuerte abrazo