sábado, 13 de septiembre de 2008

Columna de Iván Duque Márquez: Hackers, crímenes y economía

En días pasados, con profunda preocupación varios ejecutivos de importantes bancos en Colombia alertaron sobre el incremento de los crímenes virtuales. Este tipo de delitos que usa la tecnología para 'pescar' la información personal y financiera de usuarios de Internet o que interviene y destruyen los sistemas de información de empresas y entidades públicas, se ha convertido en uno de los dolores de cabeza de la globalización.

Según el Reporte de Crímenes por Internet elaborado en junio del 2007 por Government Accountability Office de los E.U., la proyección de pérdidas totales anuales derivadas de 'Ciber-Delitos' se estima en 67 mil millones de dólares por año. Dentro de esta alarmante proyección de pérdidas se calculan factores como el valor de dinero efectivamente robado, el costo de la propiedad intelectual, que en muchos casos es hurtada, el costo de reparar o reemplazar las líneas y equipos dañados por virus y otro tipo de sabotajes, y las pérdidas intangibles derivadas de la desconfianza en el comercio electrónico por parte de potenciales clientes.

En cuanto al registro de denuncias, el FBI presenta datos interesantes. Según el Reporte de crímenes por Internet realizado en el 2006, los delitos reportados superaron los 200 mil. Entre los delitos más comunes se encontraron el robo de identidad y los fraudes a través de subastas, seguidos por el fraude mediante tarjetas de crédito y manipulación de cuentas corrientes.

Es tal la amenaza y la desconfianza que los 'Ciber-Delitos' causan en el comercio electrónico y el manejo de información que, según la revista Fast Company, el sector privado estadounidense gasta anualmente más de 60 mil millones de dólares en seguridad electrónica, para proteger las redes y sistemas de información.

Quizás la justificación más notoria de esta realidad es que el 18 por ciento de las empresas que reportaron problemas de seguridad informática durante el último año, sufrieron ataques deliberados a los sistemas de información.

Lo cierto es que el problema ya no es solo de los E.U. Un estudio realizado por la firma consultora Ferris Reasearch, estima que tan solo la práctica delictiva del Spam, la cual consiste en enviar correo electrónico masivo no solicitado, y que sirve de vehículo para diseminar virus o 'pescar' información personal y financiera, genera costos anuales en todo el mundo, que superan los cien mil millones de dólares.

Para la Oecd, la situación ya no da espera y durante la reunión de ministros celebrada en Seúl, Corea, el pasado mes de junio en la que se discutió el futuro de la economía en Internet, el tema de seguridad electrónica copó la agenda. La conclusión fue coordinar acciones entre los países miembros de la organización para tipificar los delitos y fijar un tratamiento homogéneo a quienes los perpetran, consolidar estadísticas criminales, educar a la sociedad y al sector privado sobre los riesgos y cómo prevenirlos, proveer asistencia a las víctimas y fortalecer la cooperación entre los cuerpos de seguridad para investigar y sancionar los responsables.

En la medida en que las economías de América Latina continúen desarrollándose, el comercio electrónico, los servicios financieros y otro tipo de negocios a través de Internet tendrán mayor auge.

Esto implica no esperar mucho tiempo para tomar medidas frente a los retos de la seguridad electrónica.

Para no tener que inventar el agua tibia, cooperar con la Oecd en su plan de acción, puede ser un punto de partida. De lo contrario, la desconfianza de los latinoamericanos en el comercio electrónico evitará que muchos servicios sean más eficientes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesante columna. Cuanta plata botada literalemente a la caneca por falta de controles y de inteligencia. En el fondo, esa ausencia de controles siempre se le trasladan al usuario. Para tomar nota.

Santiago