martes, 16 de septiembre de 2008

Nueva Guerra fría: Entre el Cáucaso, Venezuela y Pakistán

George W. Bush et le Président de la Géorgie Mikhaïl Saakashvili - Photo Wikipédia
tomado de Wikypedia

Por: Francisco Barbosa Delgado

Los últimos días han estado marcados por el enfrentamiento entre Rusia y Georgia por los territorios de Abbazia y Osetia del Sur y el enfrentamiento entre Venezuela y Bolivia contra Estados Unidos.

Empecemos por el caso ruso. La intervención militar rusa en estos territorios de Georgia y el posterior reconocimiento de su independencia plantea una nueva tensión internacional, que lejos de ser una postura coyuntural, determina el surgimiento de una nueva guerra fría. El principio de no intervención territorial que se enmarca en el artículo 2.4 de la Carta de Naciones Unidas se desvanece entre los hechos que, como decía Hanna Arendt, terminan matando bellas teorías. El acercamiento de Georgia con su presidente Mikhaïl Saakachvili a la cabeza- líder de la guerra de las rosas en el 2003 - con Estados Unidos- incluso envió tropas a Irak-, con Europa occidental plantea varios problemas en la relación de los rusos con estos países-antiguos provincias soviéticas. Saakachvili educado en Estados Unidos y quien trabajó en Strasburg en la Corte Europea de derechos humanos funge de europeísta y, por ende, desafía el poder ruso a través de la búsqueda de la Unión Europea y su alianza con la OTAN.

Los rusos reaccionaron porque el desmembramiento territorial de principios de los noventa difiere del actual. En los años 90 estos provincias se independizaron pero en el fondo seguían siendo satélites de Moscú. Hoy en día, la Rusia de Menveded- Putin es poderosa, ha aprendido a jugar en el terreno del capital, alimenta con su gas y petróleo a Europa y, por ende, no acepta movimientos políticos de ningún tipo en su región. El reconocimiento de Kosovo como Estado independiente de Serbia por parte de la Comunidad Internacional- al cual férreamente se opuso-, le sirvió de pretexto para reconocer la independencia de los territorios de Georgia.

La reacción de Europa y Estados Unidos no se ha hecho esperar. Por el lado Europeo, la respuesta ha sido más cautelosa, toda vez que depende de su petróleo y su gas y, por ende, de nuevo los principios deben ceder para asegurar la supervivencia. En el caso de Estados Unidos, la respuesta ha sido muy fuerte merced a que el gobierno de Bush, instó a los rusos a respetar el derecho internacional, ante lo cual éstos respondieron que estaban listos para una guerra fría. Las reacciones incluso han llevado a que la gélida candidata republicana a la Vicepresidencia de los Estados Unidos, Sarah Palin haya indicado que en caso de un nuevo ataque a Georgia, Estados Unidos debería declararle la guerra a los rusos. Un estropicio de una adepta de Dios.

El segundo punto que se enlaza con el primero tiene que ver con la expulsión de los embajadores de Estados Unidos en Bolivia y Venezuela y la simétrica reacción americana por la crisis de gobernabilidad en Bolivia. Esta actuación no puede aislarse de lo que ocurre en el Caucaso toda vez que ya existe una alianza entre Rusia y Venezuela para realizar ejercicios militares en aguas latinoamericanas, así como algunas alianzas entre Chávez con algunos países árabes- Irán y Siria- aliados a su vez de los rusos.

La situación americana se tensiona aún más con el cambio de gobierno en Pakistán- renuncia de Pervez Musharraf y asunción del viudo de Benazir Butto, Asif Ali Zardari,- que implica la perdida de un aliado en la región en su lucha contra el terrorismo afgano. De hecho Estados Unidos ya empezó a actuar de forma unilateral en ese país- bombardeo en la parte sur del país a un reducto talibán-, crispando los ánimos de su nuevo presidente y de su ministro de defensa. Además debe recordarse que Pakistán si tiene la bomba atómica. Por último, Ucrania- artículo del Le Monde 15-09-08- está lista para negociar su entrada en la OTAN, país en el cual los rusos tienen importantes inversiones económicas y múltiples empresas productoras de armamento.

En fin, un escenario con múltiples actores que se tensionan a pocos meses de finalizar su mandato el Presidente Bush. El nuevo gobierno de los Estados Unidos tendrá que desactivar esta nueva guerra fría a través del diálogo y del centrismo en las discusiones. Si es Obama esta postura podría primar. Si es McCain, el Dios de los buenos se enfrentará al de los malos y en ese escenario todos perdemos. El unilateralismo internacional ha muerto.

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