miércoles, 31 de diciembre de 2008

El violento ataque israelí y sus consecuencias frente al Derecho Internacional Público y a las regiones de medio oriente y Asia central

La tragedia en Medio Oriente no termina. Luego de una tregua de 6 meses entre el Estado de Israel y el Hamas y de un constante ataque a través de roquets por parte del Hamas contra Israel, se desencadenó una ofensiva aérea y naval másiva israelí contra los palestinos en la franja de Gaza. Las autoridades israelíes han anunciado que proseguirán con un ataque terrestre. Esta noticia que enluta el fin de año en el mundo pone de presente varios problemas dentro del derecho internacional y plantea una enorme dificultad geopolítica para la región vis-a vis, la nueva presidencia de Barak Obama.

El primero, es el anulación del concepto de "legítima defensa colectiva" tan caro a la organización internacional luego del fin de la segunda guerra mundial y que generó tantos debates al interior de los "travaux preparatoires" de la Carta de Naciones Unidas. Este concepto se ha puesto en duda con las reacciones violentas y desproporcionales unilaterales por parte de los Estados Unidos en Irak, de Rusia contra Georgia este año y de Israel contra Libano- por los ataques de Hezbolla contra su territorio-, y contra Palestina. Sobre este punto debe aclararse que la legítima defensa individual no se encuentra proscrita en el ámbito internacional, pero en los tres casos la proporcionalidad no ha sido la regla, impidiendo la aplicación estricta del concepto.

En segundo término, se ha puesto de nuevo en duda el carácter inexistente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y su ausencia dentro del complejo entramado internacional para intentar desactivar estos conflictos a través de sus resoluciones de disuasión o sanción. Cada día, la ONU se asemeja a la antigua Sociedad de las Naciones que precedió la ONU y que se caracterizó por su ausencia de mecanismos de sanción, lo que condujo a la Shoah y a uno de los enfrentamientos bélicos más brutales que haya conocido el planeta.

En tercer lugar, este conflicto ha puesto de nuevo en discusión el nocivo concepto de "daño colateral" que ha generado en los últimos 10 años una discusión interminable en el marco del Derecho Internacional Humanitario. Esta noción construida por los policymakers americanos para justificar los "errores militares" que causan víctimas civiles, se ha utilizado como excepción al DIH, justamente trayendo a colación que muchas veces las intervenciones se presentan en el marco del denominado "deber de injerencia" dentro de un territorio.

Por último, cabe indicar que la intervención israelí en Gaza plantea una catastrófico panorama en la región. La herencia que recibe el Presidente Obama de la desastrosa presidencia de Bush no podría ser peor: un proceso de paz en ruinas entre Israel y Palestina que se convierte en una guerra infernal; Líbano dividido en múltiples partes con Hezbola a la cabeza haciendo alianzas con Siria e Irán; Irak controlado por los chiies en alianza con Irán que a su vez teje uniones con un grupo importante de pakistaníes; Afganistán, por su parte, desangrado regionalmente, llevando al Presidente Karzai- proamericano-, a tratar de reconstruir su país buscando alianzas con los Talibán que protegen en la frontera afgano- pakistaní a un reducto importante de Al- Qaeda; por último, Pakistán obligado a trasladar 100,000 hombres de la frontera afgana a la india, luego del sangriento ataque islámico contra Bombay, lo que permite refrescar el reducto de Al-Qaeda en la frontera afgana, a pesar de los ataques aéreos norteamericanos sin autorización pakistaní por parte de sus fuerzas armadas.

En fin, este conflicto israelí-palestino permite ver la fractura de la región. Dos preguntas surgen ¿Como resolver esta crisis estructural? y ¿Donde quedará el Derecho Internacional en esta encrucijada en la que se encuentra el planeta?.

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