miércoles, 31 de diciembre de 2008

El violento ataque israelí y sus consecuencias frente al Derecho Internacional Público y a las regiones de medio oriente y Asia central

La tragedia en Medio Oriente no termina. Luego de una tregua de 6 meses entre el Estado de Israel y el Hamas y de un constante ataque a través de roquets por parte del Hamas contra Israel, se desencadenó una ofensiva aérea y naval másiva israelí contra los palestinos en la franja de Gaza. Las autoridades israelíes han anunciado que proseguirán con un ataque terrestre. Esta noticia que enluta el fin de año en el mundo pone de presente varios problemas dentro del derecho internacional y plantea una enorme dificultad geopolítica para la región vis-a vis, la nueva presidencia de Barak Obama.

El primero, es el anulación del concepto de "legítima defensa colectiva" tan caro a la organización internacional luego del fin de la segunda guerra mundial y que generó tantos debates al interior de los "travaux preparatoires" de la Carta de Naciones Unidas. Este concepto se ha puesto en duda con las reacciones violentas y desproporcionales unilaterales por parte de los Estados Unidos en Irak, de Rusia contra Georgia este año y de Israel contra Libano- por los ataques de Hezbolla contra su territorio-, y contra Palestina. Sobre este punto debe aclararse que la legítima defensa individual no se encuentra proscrita en el ámbito internacional, pero en los tres casos la proporcionalidad no ha sido la regla, impidiendo la aplicación estricta del concepto.

En segundo término, se ha puesto de nuevo en duda el carácter inexistente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y su ausencia dentro del complejo entramado internacional para intentar desactivar estos conflictos a través de sus resoluciones de disuasión o sanción. Cada día, la ONU se asemeja a la antigua Sociedad de las Naciones que precedió la ONU y que se caracterizó por su ausencia de mecanismos de sanción, lo que condujo a la Shoah y a uno de los enfrentamientos bélicos más brutales que haya conocido el planeta.

En tercer lugar, este conflicto ha puesto de nuevo en discusión el nocivo concepto de "daño colateral" que ha generado en los últimos 10 años una discusión interminable en el marco del Derecho Internacional Humanitario. Esta noción construida por los policymakers americanos para justificar los "errores militares" que causan víctimas civiles, se ha utilizado como excepción al DIH, justamente trayendo a colación que muchas veces las intervenciones se presentan en el marco del denominado "deber de injerencia" dentro de un territorio.

Por último, cabe indicar que la intervención israelí en Gaza plantea una catastrófico panorama en la región. La herencia que recibe el Presidente Obama de la desastrosa presidencia de Bush no podría ser peor: un proceso de paz en ruinas entre Israel y Palestina que se convierte en una guerra infernal; Líbano dividido en múltiples partes con Hezbola a la cabeza haciendo alianzas con Siria e Irán; Irak controlado por los chiies en alianza con Irán que a su vez teje uniones con un grupo importante de pakistaníes; Afganistán, por su parte, desangrado regionalmente, llevando al Presidente Karzai- proamericano-, a tratar de reconstruir su país buscando alianzas con los Talibán que protegen en la frontera afgano- pakistaní a un reducto importante de Al- Qaeda; por último, Pakistán obligado a trasladar 100,000 hombres de la frontera afgana a la india, luego del sangriento ataque islámico contra Bombay, lo que permite refrescar el reducto de Al-Qaeda en la frontera afgana, a pesar de los ataques aéreos norteamericanos sin autorización pakistaní por parte de sus fuerzas armadas.

En fin, este conflicto israelí-palestino permite ver la fractura de la región. Dos preguntas surgen ¿Como resolver esta crisis estructural? y ¿Donde quedará el Derecho Internacional en esta encrucijada en la que se encuentra el planeta?.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Columna de William Ospina en el Espectador: El orgullo del mestizaje

Hace poco, En una de esas académias de no sé qué, que abundan en nuestro país, oí a un viejo jurista decir que somos indudablemente españoles. Recordé entonces una frase de Borges, quien, al ser tratado de hispano en alguno de sus viajes contestó: “Lo siento, yo no soy español, yo, hace ciento cincuenta años tomé la decisión de dejar de ser español”.

Como la Constitución que gobernó a Colombia durante cuatro generaciones fue redactada por Miguel Antonio Caro, un gramático al que sólo le gustaba hablar en latín, y que, sin salir nunca de la Sabana de Bogotá, gobernaba estos trópicos como si estuviera en el Imperio Romano, muchos aquí crecieron con la idea de pertenecer sólo a la tradición occidental: la Colombia de la Constitución de 1886, a la que anhela tanto volver este gobierno, regía un país en el que no había indios, ni negros, ni selvas, ni caimanes, ni anacondas, ni jaguares, ni samanes ni ceibas ni guamos ni guásimos, sino racimos de uvas, lobos que hablaban en los bosques con las niñas, cipreses, primaveras, otoños, e innumerables ruiseñores. Un país inventado en la Sabana, un país de blancos, católicos, liberales, donde se celebraba el día de la raza, que no era la india ni la negra, el día del idioma, que no era el sikwani ni el tunebo, un país de muebles vieneses, de humor británico, o como diría León de Greiff, de “chismes, catolicismo, y una total inopia en los cerebros”.

Lo bueno que tiene para nosotros ir a Europa es el comprender que no somos europeos, porque si tardamos en descubrirlo, los franceses, los españoles o los alemanes se encargarán de recordárnoslo. Volvemos entonces a América a descubrir de verdad quiénes somos, y empezamos a encontrar un sentido para la palabra mestizaje.

Hay quienes piensan que nuestra Independencia de hace dos siglos fue simplemente una rebelión de españoles contra españoles, que los de aquí expulsaron a los de allá, pero que todo se limitó a una suerte de guerra civil entre dos maneras de ser español. Yo creo que lo que ocurrió fue mucho más complejo. Sin que importe el color de la piel, los nacidos en América somos algo más que españoles, participamos de un mestizaje que puede ser racial pero que es sobre todo cultural, el sentimiento de pertenencia a un mundo distinto, en gran medida todavía desconocido, la certeza de no poder reclamarnos de ninguna pureza racial, idiomática o cultural.

La lengua que hablamos no es la que llegó de Europa, está llena ahora de matices distintos, tiene otro modo de nombrar las cosas, otra manera de pensar, otra respiración y otro ritmo. La religión católica está entre nosotros llena de sincretismos, de fusiones de la divinidad europea con entidades y símbolos de la naturaleza americana, llena de animismo, de santería, de ritos africanos. Y basta ver nuestra literatura para entender que Pedro Páramo, Cien años de soledad o el Aleph de Borges no habrían podido escribirse en España.

Un día le oí decir a un español que hemos exagerado mucho las diferencias, y también la importancia de los hechos de la Independencia: según él aquellos combates ni siquiera merecían el nombre de batallas, tal vez, me imagino, porque no tenían suficientes muertos para que pudieran serlo en el sentido europeo del término. Y yo me decía mientras tanto: “¿Este hombre no se dará cuenta de que cuanto más disminuya la magnitud de los combates más vergonzosa hace la enormidad de las derrotas?”. Ser derrotado en una batalla gigantesca puede dejarle a uno su tamaño de paladín, pero ser derrotado en una escaramuza lo convierte en un combatiente irrisorio.

De todos modos yo creo que es hermoso que una tierra que se conquistó con tanta sangre se haya liberado, comparativamente, con tan poca, aunque los cultores de la sangre y de la dialéctica de las bajas, que también extasia a este gobierno nuestro, nos exijan que para que nuestras victorias sean dignas tienen que mostrar millares de muertos.

Pero lo más importante es el mestizaje. En el Bicentenario que se acerca no dejarán de aparecer los que se empeñen en creer que la independencia fue un error porque somos españoles y hemos debido seguir siéndolo. Y surgirá, también, o ya ha surgido, la idea de que no somos españoles en absoluto sino sólo indígenas americanos y que hasta hablar español es un error. Ambas posiciones se empeñan en negar el mestizaje, que es lo que más ampliamente somos en el continente.

Es tarde para salir a decirle a Colón que no desembarque; las religiones cristianas, la lengua castellana, las instituciones republicanas debidas a la Revolución Francesa, son ya parte irrenunciable de nuestro ser, pero la memoria indígena, las tradiciones, los mitos y los conocimientos de las culturas milenarias de América también nos pertenecen y tienen que ser interrogadas, asumidas y defendidas por nuestra cultura continental. Tan grave error es negar lo español como negar lo indígena y lo africano, lo mismo que el aporte de tantos generosos y creativos inmigrantes que llegaron después. Lo nuestro es el Aleph de la modernidad, en el que todas las tradiciones caben, y no tenemos derecho a renunciar a una sola tradición, ni a irrespetar ninguno de los elementos sagrados de la cultura.

Por eso es tan grave que se siga pisoteando a los indígenas en nuestro suelo, y se les siga negando su originalidad, su importancia como ciudadanos y su primado como protectores de una parte esencial de nuestra memoria. Pero necesitamos algo más amplio que el indigenismo: el deber de respetarnos en nuestra integridad, de reconocernos plenamente, y de darle un lugar a cada elemento de lo que somos en el diseño de nuestro presente.

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domingo, 7 de diciembre de 2008

Le Cauchemar de Darwin de Hubert Sauper: Magnífico documental

Este documental de Hubert Sauper es extraordinario. Le Cauchemar de Darwin (La pesadilla de Darwin) cuenta la desgracia ocasionada por los europeos y los rusos en el Lago Victoria- el más grande lago de agua tropical del mundo-, en Tanzania. Esta desgracia está marcada por dos aspectos. El primero por el problema alimenticio generado en la región al ser introducido por los europeos en los años 60 una especie de pescado en el lago que acabó con la fauna natural del lugar. La pesca de ese pescado gigante es reservada a los europeos, impidiendo su consumo a la población local rivereña, lo que lleva a a la gente a buscar otros caminos para asegurar la subsistencia y la consecución de recursos. Este problema trae como consecuencia verdaderos dramas en torno a la alimentación, prostitución, sida etc.

El segundo problema es el apoyo dado por los rusos en la zona al proveer las armas para la guerras africanas, especialmente en Congo, Ruanda y Burundi. Luego de dejar las armas, parten en cada viaje con 50 toneladas de pescado para abastecer los mercados europeos. En sintesis, van y vienen con carga, ambas miserables para Tanzania.

El documental más allá de dar datos que conocemos a través de los informes de Naciones Unidas o de ONG de derechos humanos, plantea una mirada hacia nosotros mismos, hacia nuestra forma de existir en el marco de la globalización. Es la mirada, diría Foucault, de las practicas sociales. Es una pequeña fotografía, como la que planteó Gaviota en su blog sobre Bogotá, pero en este caso de la miseria y la pauperización mundial.

Un filme que ojala pueda verse en Colombia. De todos modos en youtube se consigue completo en 11 partes. Fue premiado en el año 2004 con el Premio al mejor documental Europeo, premio Europa Cinemas en el Festival Internacional de filmes de Venezia y recibio el gran premio del festival de premiers plans Angers.

Los dejo con la banda sonora:




viernes, 5 de diciembre de 2008

Columna de Iván Duque Márquez: Lágrimas Negras

Siguiendo la famosa tesis de Pambelé según la cual "es mejor ser rico que pobre", no hay duda que para la economía mundial es mejor un petróleo barato que caro. Quizá por eso, algunos analistas han indicado que la caída en el precio del crudo de US$147 en julio a cerca de US$50 en la actualidad, será vital para corregir las presiones inflacionarias en muchas economías, e inclusive la crisis de los alimentos, debido a la reducción en los costos del transporte y los insumos para la producción agrícola. Para muchos lo que había ocurrido con el precio del petróleo durante los últimos años no era más que una tendencia especulativa justificada por proyecciones sobredimensionadas en cuanto a la demanda y por el bajo precio del dólar que incentivó las inversiones en materias primas. Bajo este supuesto, la apreciación del dólar y la recesión en los E.U. y la UE bastó para que las expectativas de consumo fueran replanteadas y el precio iniciara su rápido descenso.

Pero en medio de lo que parecería ser un alivio necesario para la recuperación de la economía global, es necesario ver la situación con cautela, porque existe el riesgo que ante una caída tan grande en los precios del petróleo se creen desincentivos que afecten las decisiones de inversión en el sector. Sin ir muy lejos se cree que muchas empresas deberán no solo recortar sus presupuestos para el próximo año, sino disminuir las inversiones en campos de difícil acceso e inclusive refinerías. Esto sin contar con las dificultades de financiamiento que existen en la actualidad para este tipo de proyectos por parte de la banca internacional.

Ante este panorama la preocupación central radica en que cuando la economía mundial inicie su recuperación, la oferta de crudo va a crecer a un ritmo demasiado lento con relación a la demanda, creando un nuevo incremento acelerado en los precios y una mayor dependencia mundial en los productores del Medio Oriente.
Para comprender la situación a la que el mundo se enfrenta vale la pena revisar el informe de 'Perspectiva Energética Mundial 2008' de la Agencia Internacional de Energía. Entre sus conclusiones está que las tendencias globales de suministro y consumo de energía son insostenibles, desde el punto de vista ambiental, económico y social.

Así mismo señala que el riesgo inmediato a la oferta de petróleo no es la escasez del producto, sino la falta de inversión donde es requerida. Eso sí advirtiendo que tanto los costos de producción, como el precio que deberán pagar los consumidores son más volátiles e inciertos que nunca.
Aunque la Agencia manifiesta que sus proyecciones con relación al consumo durante el período 2009-2030 se redujeron por los efectos de la crisis económica y que las reservas probadas son suficientes para atender los escenarios de demanda, también señala su preocupación por no existir garantías en cuanto a los niveles de producción, con la velocidad requerida, para atender los escenarios de consumo. En el reporte queda claro que para el 2015, el mundo requerirá aumentar la producción cerca de 30 millones de barriles diarios, más aún si se tiene en cuenta que la producción de los 500 campos más grandes del mundo caerá anualmente en un 8 por ciento.

El panorama no es nada halagador y será peor si las inversiones necesarias no se realizan. Quizás esta sea la oportunidad para que los países consumidores también asuman un mayor compromiso de eficiencia energética. De lo contrario habrá un mar de lágrimas negras.
ivanduquemarquez@gmail.com Iván Duque Márquez Consejero principal por Colombia y Perú ante el BID

Libro "Entre la legitimidad y la violencia. Colombia 1875-1994", de Marco Palacios.

Acabo de terminar el lúcido libro "Entre la legitimidad y la violencia. Colombia 1875-1994",- Editorial Norma- Vitral del Abogado-Historiador Marco Palacios. El libro hace un recorrido histórico sobre diferentes hechos de la Colombia de finales del Siglo XIX y del siglo XX. En ese trasegar, el autor plantea varios problemas a resolver desde el punto de vista económico, social, jurídico y cultural. Más allá de repetir las etapas que desarrolla el libro, prefiero plantear el interesante razonamiento del autor a propósito del actual cuadro de legitimidad y violencia que existe en Colombia. El autor plantea que existen tres países en Colombia: el país urbano, y dos poderes fácticos. El primero es aquel en el cual "la autoridad es respetada, allí en más clara la legitimidad política, son más claras las reglas de la democracia representativa, cada vez son más transparentes los negocios del Estado" etc. En este se clasifican las grandes ciudades colombianas. Por el lado de los poderes fácticos se destaca el paramilitarismo o los grupos de desmovilizados, muchos de ellos reconvertidos en delincuentes comunes que regresaron al control de las zonas del norte del país. Y, el segundo poder fáctico es la guerrilla que se encuentra en el sur del país y algunos lugares del occidente, a pesar de su aminoración merced a los golpes militares del Gobierno del Presidente Uribe.

Los dos poderes fácticos se fundan en los intereses de los cultivos ilícitos, de la delincuencia, de las altas tasas de violencia, del contrabando, del secuestro, de la libre e ilimitada negociación y de la burla de la ley. En esos territorios la policía, el poder judicial y el sistema electoral son fachadas.

El vínculo del poder central y los fácticos, según Palacios se realiza de forma armónica, es decir en el centro se encuentran los intermediarios " que posibilitan las redes locales, así como los mercados y el Estado brinda cobertura legal y referencia cultural". Añadiría por mi parte, que el funcionamiento de ese mundo de la facticidad se estructura sobre la base económica central a través de las regalías y participaciones para esas "redes locales" que incluyen participantes diversos - guerrilleros, paras, senadores, representantes a la Cámara, Gobernadores u alcaldes, entre otros, quienes realizan los vínculos que plantea Palacios con el poder central.

La conclusión final de Palacios es que "Colombia no parece afrontar un problema de balcanización, es evidente que el balance podría depender más y más del "tercer país" ubicado entre las islas de legitimidad y los territorios de poderes fácticos". Uno pensaría que luego de la fuerte intromisión de los delincuentes en algunas esferas del Estado- más de 50 congresistas detenidos- y de la cooptación que hacen personajes como el mencionado caso de David Murcia,-el egipcio del Siglo XXI como dijo mi amigo Iván Duque,- a representantes de ese poder de la legitimidad, en este caso personificado por Daniel Angel Rueda; la Colombia de la legitimidad estaría aceptando los coqueteos de la Colombia fáctica.

No más represión en Cuba: Ataque contra los Bloguers

Este post fue tomado de forma textual del blog de mi amigo Gonzaro Ramírez en "iureamicorum" sobre la represión en Cuba contra los Bloguers:

"La autora del blog generación Y, Yoani Sánchez ganadora del Premio Ortega y Gassett del Diario español El País y del premio The Bobs 2008 al mejor blog del año por parte de Deustche Welle fue citada por el gobierno cubano junto a su esposo Reinaldo Escobar para que no realizarán la reunión de bloguers que tenían previsto para el 5 y 6 de diciembre de 2008. En la reunión de bloguers cubanos participarían también blogs como Octavo Cerco de Claudia Cadelo y Desde Aquí, representantes de blogueros que escriben desde la Isla y denuncian la situación de desespero, constante persecusión, violación de los derechos humanos y desesperanza que viven los cubanos cada día. Los bloguers que pensaban reunirse para charlar sobre el asunto de la escritura virtual, de nuevos artilugios y tecnología fue cancelada por el régimen de los hermanos Castro y las bloguers citadas ante las autoridades por el solo hecho de escribir y de reunirse. Leo con frecuencia el blog de Yoani y sé que sus opiniones son las de cualquier cubano que estima que lo que esta pasando en Cuba no hace parte de una sociedad del siglo XXI. Los convoco para realizar un acto de solidaridad con los blogs cubanos desde blawggers internacionales denunciando esta situación de persecusión y violación de las libertades básicas a la libertad de expresión, reunión etc. Con el lema ¨Libertad para los blogueros cubanos¨. Espero que Bovino o Carlos Javier o alguno de ustedes me ayuden con la elaboración de un logo sobre este asunto para denunciar lo que pasa en la Isla.

Aquí la información de el períódico El Espectador ¨Blogueros denuncian advertencia del Gobierno para evitar reunión¨ (Diciembre 4 de 2008) y los posts del Blog Generación Y sobre el asunto titulado ¨las reprimiendas del miércoles¨y de Octavo Cerco Claudia Cadelo ¨A mí también¨"


lunes, 1 de diciembre de 2008

Justicia francesa y Colombiana se hermanan contra la Libertad de expresión

La captura del ex PDG y director del Periódico "Liberation" Vittorio de Filippis por un delito de difamación en el año 2006 contra l’affaire Xavier Niel, fundador de Libre "Proveedor de acceso a internet" fondateur de Free, es una verguenza para Francia. No es posible pensar que en una democracia moderna ese tipo de sanciones desproporcionadas existan. La captura se presentó en París a la madrugada, fue esposado delante de su familia etc. Este tipo de excesos, como el de hoy, ha recibido todo tipo de criticas por parte de los partidos políticos y de la sociedad en general. El Gobierno se pronunció a través de la Ministra de Justicia- Rachida Dati- y del Interior- Michele Alliot- Marie, quienes consideraron que el procedimiento fue adecuado. Contrario a estas, el primer Ministro Francois Fillon se mostró afectado sobre el asunto, prometiendo junto con el líder de la mayoría del partido de gobierno UMP, Jean Francois Copé una despenalización de los delitos de difamación e injuria. Realmente, este caso, como el ocurrido en Colombia con el Director de la Revista Semana, Alejandro Santos, -por cuenta de un juez que consideró que la rectificación de una noticia no era aceptable porque simplemente no le gustó la forma de hacerse - de hecho la noticia se refería a un exmagistrado del Consejo Superior de la Judicatura que le gusta tener amigos delincuentes-, son deplorables contra la libertad de expresión que se constituye en un elemento esencial para la existencia de una sociedad democrática.

Pensar que con sanciones penales que incluso comportan detenciones se resuelven múltiples problemas sociales y, en especial, los delitos de opinión, es una ingenuidad. Es claro que deben sancionarse los excesos de la prensa, pero siempre en el marco de la proporcionalidad. Pensar en sanciones civiles en vez de las penales es la mejor alternativa para preservar la prensa. Lo demás es abuso y arbitrariedad del Estado.

Columna de Paul Krugman en El Espectador: Para que no olvidemos

Había, por supuesto, sólo una cosa que se podía replicar, de forma que fui yo quien lo dije: “¿Qué quieres decir por ‘vimos’, hombre blanco?”

Ya en serio, sin embargo, el financiero tenía cierta razón. Alguna gente dice que la crisis actual no tiene precedente, la verdad es que hay abundantes precedentes, algunos bastante recientes. Estos precedentes, no obstante, fueron pasados por alto. Y la historia de cómo fue que no “vimos” que esto se venía encima implica claramente que la reforma del mercado financiero debe llevarse a cabo rápidamente, que no debe esperarse a que la crisis se haya resuelto.

Acerca de esos precedentes: ¿por qué tantos observadores descartaron las señales obvias de la burbuja, pese a que la burbuja de las compañías “punto-com” estaba aún fresca en nuestra memoria?

¿Por qué tanta gente insistió en que nuestro sistema financiero era “resistente y flexible”, en las palabras de Alan Greenspan, cuando en 1998 el desplome de un solo fondo, el Long-Term Capital Management, paralizó los mercados de crédito en todo el mundo?

¿Por qué casi todos creyeron en la omnipotencia de la Reserva Federal cuando su contrapartida, el Banco de Japón, pasó casi una década intentando poner en marcha, y fracasando una y otra vez, su economía estancada?

Una respuesta a esto es que a nadie le cae bien el que echa a perder una fiesta. Mientras la burbuja de la vivienda todavía se estaba inflando, los prestamistas estaban ganando carretadas de dinero emitiendo hipotecas a cualquiera que entrara por la puerta; los bancos de inversiones estaban ganando todavía más dinero reempacando esas hipotecas para convertirlas en brillantes valores nuevos; y los gerentes de fondos de dinero que anotaban grandes utilidades en sus libros comprando esos valores con fondos prestados lucían como genios y se les pagaba como tales. ¿Quién quería oír las palabras de economistas pesimistas que les advertían que toda la estructura en sí era un gigantesco fraude de pirámides?

Hay también otra razón por la que el círculo de hombres de la política económica no vio a tiempo la llegada de la crisis actual. Las crisis de la década de los noventa y los primeros años de este decenio debieron haber sido presagios claros, heraldos de que aún había problemas peores en el futuro. Pero todo el mundo estaba demasiado ocupado para darse cuenta porque estábamos celebrando nuestro éxito al haber resuelto esas crisis.

La revista Time, todos lo recuerdan, llamó a Greenspan, Robert Rubin y Lawrence Summers “El comité para salvar al mundo”, los “tres mosqueteros” que “impidieron una catástrofe mundial”. De hecho, todos convocaron a una fiesta de la victoria por habernos retirado del peligro cuando estábamos al borde del abismo, al tiempo que olvidábamos cómo fue que, en primer lugar, habíamos llegado tan cerca de ese borde.

Ahora estamos sumergidos en otra crisis, la peor desde la década de 1930. Por el momento todas las miradas están en la respuesta inmediata a esa crisis. ¿Podrán los cada vez más agresivos esfuerzos de la Reserva Federal por descongelar los mercados de crédito finalmente lograr algo? Todavía no estoy seguro, por cierto, si el equipo económico está pensando suficientemente en grande.

Y como estamos todos tan preocupados acerca de la crisis actual, es difícil enfocarse en los asuntos a más largo plazo; en frenar nuestro sistema financiero fuera de control, para impedir, o al menos limitar, la próxima crisis. Sin embargo, la experiencia del decenio pasado sugiere que deberíamos estar preocupándonos acerca de la reforma financiera y sobre todo regulando el “el sistema bancario en las sombras” que está en el centro mismo del desastre actual, mientras más pronto mejor.

Porque lo cierto es que una vez que la economía esté en la ruta hacia la recuperación, los manipuladores de dinero estarán ganando nuevamente el dinero fácil -- y cabildearán tan duro como puedan contra cualquiera que trate de limitar sus utilidades. Lo que es más, el éxito de los esfuerzos de recuperación llegarán a verse como predestinados, pese a que no lo estaban y la urgencia en cuanto a actuar se habrá perdido.

Así que este es mi ruego: aun cuando la agenda de la administración entrante ya está sumamente llena, no debe postergar la reforma financiera. El momento de empezar a prevenir la siguiente crisis es ahora.*

Columnista de ‘The New York Times’, profesor de Stanford University. Premio Nobel de Economía 2008. ‘The New York Times’ News Service.

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