sábado, 14 de febrero de 2009

Columna de Iván Duque Márquez: Fondos de capital ¿ En riesgo?

Las víctimas de la crisis financiera internacional continúan aumentando y todo parece indicar que en el sector de los Fondos de Capital Privado, principalmente aquellos dedicados al negocio de adquisiciones 'apalancadas', más conocidos como "Leveraged Buyout funds-LBO", la mortalidad será escandalosa.

Un reporte publicado el pasado mes de diciembre por Heino Meerkatt de la prestigiosa firma Boston Consulting Group y el profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Navarra en España, Heinrich Liechtenstein, muestra un panorama desolador en esta industria luego de varios años de boyante crecimiento.

Según los investigadores el colapso de los mercados internacionales de deuda y la profundización de la recesión en las principales economías del mundo podrían llevar a que cerca del 40 por ciento de las firmas dedicadas a esta actividad salgan del negocio dentro de los próximos dos años. Es más, se cree que los incumplimientos por obligaciones crediticias que se originarán en estas empresas pueden llegar a la alarmante cifra de un trillón de dólares.

¿Dónde se origina la tragedia? Sin duda en el cambio abrupto de las condiciones en las que opera este mercado. Los Fondos de Capital privado dedicados a 'adquisiciones apalancadas' funcionan de una manera muy particular. Se dedican a la compra de empresas a través de la emisión de deuda, utilizando como colateral los activos de las empresas adquiridas y basando la amortización de las obligaciones crediticias en los flujos de caja proyectados de las empresas compradas.

En este escenario las condiciones experimentadas durante los últimos años no podrían ser mejores. Grandes volúmenes de liquidez en los mercados internacionales, crédito barato, crecimiento económico y el apetito de inversionistas institucionales como Fondos de Pensión por invertir en estos rentables productos. Al cambiar bruscamente estas condiciones, como ha ocurrido en los últimos doce meses, el mar de lágrimas que se ha desatado no tiene nombre. Veamos porqué.

Según el reporte durante el período 2002-2007 la emisión de deuda para 'adquisiciones apalancadas' pasó de 70.000 a cerca de 670.000 millones de dólares.

Como consecuencia de la crisis, durante el último año, las emisiones de deuda para este negocio han disminuido en cerca de un 80 por ciento, debido a que las proyecciones operacionales para las empresas adquiridas se han tornado negativas. Para completar el escenario de nubes negras no sobra advertir que los inversionistas institucionales se están 'bajado del bus' frente a los compromisos de invertir en estos fondos y los costos de endeudamiento para esta industria, que superan el 10 por ciento en promedio, hace inevitable el crecimiento de víctimas fatales.

¿Cuáles serán los efectos para la economía mundial? La respuesta por ahora es incierta y todo dependerá de los efectos que esta situación tenga en los tenedores de la deuda emitida por estos fondos, pues muchas de estas obligaciones han sido titularizadas a través de obligaciones de deuda colateral. Lo que sí está claro es que las pérdidas contables del descalabro podrían representar en libros cerca de 300.000 millones de dólares, algo que agravará más aún la crisis y dificultará la reapertura de los canales internacionales de crédito.

Seguramente en esta industria habrá sobrevivientes que en unos años harán su agosto, principalmente aquellos que no afrontan necesidades de financiamiento en el corto plazo y cuentan en su portafolio con empresas menos expuestas a los cambios de ciclo económico. Por lo pronto, los efectos de este nuevo descalabro se sentirán en todo el mundo y es necesario que nos vayamos preparando.

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