sábado, 14 de febrero de 2009

Ursua de William Ospina

Conocía a William Ospina como cronista, ensayista y columnista, pero no como novelista. En todas sus facetas he profesado una gran admiración por este escritor colombiano. En esta ocasión tuve la oportunidad de leer y disfrutar "Ursua" su primera novela de una trilogía- ya presentó su segunda novela "El país de la canela"-, en la cual aborda nuestro proceso primigenio de choque cultural entre las poblaciones aborígenes y los conquistadores españoles.

La novela de Ursua es una historia de lucha, de encuentro, de rupturas y de continuidades entre un mundo español y el no lugar, el vacío y el verdor de unas tierras rodeadas de "naturales". Un tierra poblada de oro, esmeraldas, alimañas, flechas envenenadas y canela. En ese contexto Ospina se interna en ese universo, tomando como referencia los grandes cronistas de Indias como Juan de Castellanos, Lucas Fernández Piedrahita, Fray Pedro Simón y Fray Pedro de Aguado, entre otros, para narrar la historia del conquistador Pedro de Ursua, navarro quien siempre soñó con ir al Nuevo mundo.

Ursua llega con la imaginación envuelta en los fantasmas de las guerras míticas, siguiendo el derrotero de Cortés, Jiménez de Quesada, Heredia, Belalcázar, Almagro y Pizarro. Su historia se inicia en el puerto de Cádiz, llega a Cartagena y continua en Perú. Luego por coincidencias del destino, su tío materno Miguel Díez de Armendáriz es nombrado juez de residencia en las Indias con asignación en Cartagena. Por ello, es encargado de establecer una Audiencia en Santa fé. Por esa cercanía familiar, Ursua es nombrado teniente-gobernador de Santa Fé con el propósito de hacer aplicar las nuevas leyes de Indias y, con ello, erradicar los excesos del hijo de Pedro Fernández de Lugo, Alonso Luis de Lugo.

En esta nueva aventura, el joven Ursua se ve confrontado a luchar contra los panches, los muzos, apoyar a las tropas españolas contra el hermano de Pizarro, asesino de Almagro y proteger a Robledo, quien es posteriormente asesinado por Belalcázar. En esas gestas, excede los códigos de guerra y es perseguido por el mismo poder que ha jurado servir. Al final, escapa a Pamplona, ciudad que fundó, ocultándose de sus perseguidores. Es detectado y huye llegando a Panamá, lugar en el que se embarca por el Río Amazonas para encontrar la muerte en el "país de la canela". En esa búsqueda, Lope de Aguirre lo asesina en la "rebelión de los marañones", cuando estaban tras de la ciudad de oro de Manoa de los Omaguas, cuya narración Ospina debe abordar en el segundo tomo de su trilogía. De este último tramo, el cineasta alemán Werner Herzog hizo una gran película en 1972, llamada "Aguirre: La ira de Dios".

Más allá de la historia, que de por sí es fascinante y atrayente, la pluma de Ospina es ágil, poética y dócil. Ospina construye un ambiente y se encarga de llevarnos como lectores por los meandros de un mundo que resuena en nuestras cabezas y cuyos imaginarios no se encuentran construidos. La novela de Ospina es un homenaje a la palabra, al lenguaje y a nuestro idioma. En fin, una historia que nos impulsa a buscar rastros en nuestra memoria.

No hay comentarios.: