miércoles, 1 de abril de 2009

Murió Raúl Alfonsín: Desaparece un símbolo de la democracia

La muerte del expresidente argentino Raúl Alfonsín me evoca los buenos sentimientos que tengo con Argentina. Por el año 2000, una amiga tucumana me invitó como profesor de derecho internacional de los derechos humanos a la Universidad de Tucumán en el norte argentino. En esa ciudad que fue un reducto importante contra la dictadura y que vivió momentos muy difíciles por que allí fue donde se puso en marcha la política de desaparición forzada, conocí a muchos actores de ese proceso que me contaron su experiencia. Casi siempre cuando llegaban al final de la narración sobre la dictadura y comenzaban a contar sobre el significado del gobierno de Alfonsín, se largaban a llorar o se les escurría un par de lágrimas. Jamás olvidaré cuando al calor de unos vinos y de unas empanadas tucumanas me contaban que el día de las primeras elecciones luego de la dictadura, mucha gente lloraba al frente de la urna de votación. O cuando bajando en un automóvil del mítico lugar de Tafí del Valle y pasando por el lago Angostura, un par de campesinos me hicieron detener el auto para degustar unas empanaditas, lo que condujo a una tarde hablando de todo, pero, sobre todo, de política y de democracia.

Luego en el año 2003, viajé por gran parte del país con mi esposa, recorriendo el norte, el centro y el sur del país. Sentí que ese país seguía siendo mio. Hablamos con la gente y cada vez que tocábamos cualquier tema, el tema de la democracia venía a la conversación.

Alfonsín fue un hombre de su tiempo. Tuvo virtudes como la instauración de una Corte Suprema independiente, la eliminación de la autoamnistía, el establecimiento de la CONADEP que dirigió Ernesto Sabato, la puesta en marcha de una modificación constitucional de manera estructural y la negociación de las leyes de punto final y obediencia debida- 1987- lo cual a luz de su tiempo era viable y necesario, pero a los ojos de hoy es impresentable. Cometió un error consistente en el abandonó de la presidencia antes de tiempo por una grave crisis económica que heredó de los militares.

Pero aún así, su nombre es el símbolo del futuro de los argentinos en democracia, de la libertad y del fin de un oprobio que manchó de buena sangre argentina ese país.

Duelo por la muerte de Alfonsín y brindis por un bello país.

Los dejo con un impresionante discurso de Alfonsín, cuando tuvo que acudir al campo de mayo de 1987 para desarticular el intento de golpe de Estado en el año de 1987. Lo conocí gracias a Gonzalo que lo fijó en iureamicorum.




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