miércoles, 21 de octubre de 2009

Simón Bolívar de John Lynch

La biografía de John Lynch- Crítica- 2009, es un relato meticuloso, riguroso y completo de la vida del libertador. Lynch en esta biografía de Bolívar, que sin temor a dudas es la mejor,- no solo por el rigor, sino por la forma metódica e histórica como se aborda la compleja vida de Bolívar-, aborda al personaje en los diferentes estadios de su vida, formulando preguntas con el propósito de entender su rol en el nacimiento de las repúblicas latinoamericanas.

El biógrafo nos interna en los hechos de su vida y en su ideología. Con respeto a los hechos, Lynch aborda sus periplos en Europa, su proceso de formación, su relación con sus familiares, sus tragedias personales- la perdida de su esposa- y su reinstalación en Venezuela con el fin de organizar la fortuna familiar. Con posterioridad, Lynch nos interna con una pasión sin igual por la vida pública de Bolívar en la cual se muestra su gestión diplomática en Inglaterra con el propósito de buscar un respaldo a la junta revolucionaria. Luego explica la lucha por la independencia de Venezuela a través de su enfrentamiento inicial contra los españoles encabezados por Monteverde. Su derrota, la campaña admirable iniciada en Cartagena, la reconquista, la nueva derrota contra los realistas y Boves. Luego se detalla su vergonzosa actitud frente a Miranda por el Pacto de San Mateo entre éste último y Monteverde el 25 de julio de 1812 y su exilio en Jamaica, donde pronunció una de las proclamas más importantes escritas en su tiempo.

Luego de ello, Lynch nos conduce por la selva del Orinoco venezolano, por Angostura, por los llanos, por las luchas intestinas con los caudillos venezolanos: Pedro Zaraza, llanos del norte, José Antonio Páez, llanos orientales, Manuel Cedeño, Caicara, José Tadeo Monagas en Cumaná, Jesús Barreto y Andrés Rojas en Maturín.

A seguida cuenta, nos recorre por sus estrategias militares en las cuales se evitó a toda costa el combate contra los españoles y pardos en el centro de Venezuela, llevando a dirigir sus tropas por los llanos orientales hacia Mantecal, Guasdalito, Arauca, Casanare, llegando a Pore, lugar en el cual comienza una travesía por la cordillera de los Andes para salirle a los españoles en Boyacá y derrotarlos en el Pantano de Vargas y Boyacá en Agosto de 1819. Luego de ello, Lynch con meticulosidad nos muestra su regreso a Venezuela, el pacto incumplido de Santa Ana con Morillo, la Batalla de Carabobo del 24 de junio de 1821 y su regreso a Bogotá. Una vez establecido en Bogotá, se dirige al Sur, enviando a Sucre en avanzada, quien entró en Guayaquil y luego venció en Pichincha el 24 de mayo de 1822, mientras Bolívar vencía en Bombona, cerca de la realista Pasto. Los dos héroes se dirigen a Quito para celebrar la liberación de la “Gran Colombia” conforme a la Constitución de Angostura de 1819.

Luego Lynch muestra como el camino libertador emprendido por el liderazgo de Bolívar y Sucre continuó en el Lima, Cuzco, Junín, Ayacucho y La Paz. Luego el regreso a Guayaquil, Quito, Bogotá y Caracas. En igual sentido, aborda la entrevista entre Bolívar y San Martín en Guayaquil que generó el retiro del libertador argentino por la renuencia de Bolívar de entregarle tropas para combatir los realistas en Lima.
En el regreso emprendido por el libertador, las tensiones fueron enormes con los hombres a quienes delegó el poder- Santander, su vicepresidente y Páez que no aceptaba orden alguna de Bogotá. Desactivó la revolución en Venezuela, pero no hizo lo propio en la Nueva Granada en donde Santander, defendió la Constitución de Cúcuta contra el proyecto de Constitución de Bolivia en el cual se pretendía imponer un Presidente vitalicio, evento que generó un feroz rumor en el cual el libertador, buscaba un heredero del trono francés o ingles para sucederle. Esto produjo los atentados contra su vida y su decreto dictatorial de 1828 en el cual suspendió la Constitución de Cúcuta de 1821. La biografía termina el periplo de Bolívar con su penoso viaje a Quito de 1829, su regreso, sus meditaciones y su último recorrido de desesperanza en el que lo encontró la muerte en la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta el 17 de Diciembre de 1830.

De forma paralela, la biografía muestra la ideología bolivariana y sus confrontaciones con la realidad que vivía. Bolívar dejó su impronta las manifestaciones de Carúpano y Cartagena en las cuales explicó su derrota en dos campañas. Luego la Carta de Jamaica en la cual planteó su visión de América en la cual enarboló la igualdad y la libertad como caminos para cortar las cadenas del absolutismo político y espiritual.

Con posterioridad, Lynch muestra su ideología y su pensamiento en la Constitución de Angostura (1819), de Cúcuta (1821) y la Constitución Bolivariana que solo implantó en Bolivia y cuyas ideas trataron de imponerse en la Convención de Ocaña de 1827 con la cual quería estocarse la Constitución de Cúcuta de 1821 que defendía Santander- sobre este punto se destaca el excelente libro del oficial francés “Luis Perú de la Croix “El diario de Bucaramanga”.
En igual sentido, se sigue su pensamiento en los años postreros en el cual se destaca su discurso en el Congreso Admirable de 1830, meses antes de su muerte, en el cual trata de explicar la necesidad de preservar la Gran Colombia. Ya era tarde, Venezuela se independizó el 6 de mayo exigiendo la expulsión del libertador para negociar con Colombia. Ecuador hizo lo propio el 13 de mayo y la muerte de Sucre estaba programada entre Flores y Obando para impedir a su heredero político de poner en práctica ideas monárquicas de alguna índole- esta última conclusión es mía-

En fin, una historia plagada de anécdotas, de datos, de sus amores y de sus actos. Un Bolívar múltiple pasa por las páginas del libro, permitiendo al historiador plantear una panoplia de preguntas y hallar algunas respuestas en los análisis realizados por Lynch en este esplendida contribución académica. Al final del libro, Lynch plantea un capítulo intitulado como “El legado” en el cual hace una reflexión final de la obra de Bolívar. En ella, además de muchas cuestiones, aborda “El culto de Bolívar” construido en el siglo XIX y XX en Venezuela por parte de múltiples dictadores como el mismo Páez que lo expulsó del país, Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez y López Contreras. El Presidente Chávez, fue el último que lo ha utilizado a través de una reconstrucción del mito que se denomina ahora “Bolívar socialista” o “Comunista” circunstancias que se alejan de su ideología y su pensamiento por su inconsistencia con los principios de “Libertad e Igualdad” que fundaban su pensamiento.
Este asunto del legado, Lynch lo sintetiza en su obra de la siguiente forma:
“ En primera instancia, fue la pura admiración lo que lo mantuvo vivo. Luego, vino el respeto y, finalmente, la propaganda, cuando su memoria resultó útil para distintos fines. Bolívar simbolizaba lo que Venezuela podía ser y, sin embargo, hasta el momento, no había conseguido; era una conciencia nacional para juzgar los esfuerzos de los venezolanos para construir un buen gobierno y una sociedad justa. Para los gobiernos era una bendición. Cuando los venezolanos se sentían confundidos y necesitaban orientación en un momento preciso y al instante, era más fácil encomendarse a Bolívar para que les dijera que hacer en vez de desarrollar nuevas políticas”. P. 403

2 comentarios:

Gaviota dijo...

Gran resumen. Sin duda provoca leerlo pronto.

Gracias por la información.

Saludos.

fbarbosa dijo...

Gracias Gaviota, es un libro muy interesante. Creo que da luces sobre el mundo en el que nos encontramos.

Un fuerte abrazo,

Francisco