miércoles, 30 de diciembre de 2009

Gran libro de Dominique Fernandez: Ramon, Grasset, 2008

El libro de Dominique Fernández « Ramón » (Edit. Grasset, 2008) es verdaderamente una joya. El autor cuenta la historia de su padre el escritor y crítico literario francés Ramón Fernández, hijo de un alto funcionario diplomático mejicano y una mujer francesa, nacido en el año de 1895. El libro de Fernández recorre en 794 páginas con emoción narrativa el París de los años 20, 30 y 40 y explica como un hombre que se dedicó a las letras fue capaz de ser colaborador del régimen de Vichy y posteriormente secundó a los intelectuales que participaron en la justificación del régimen nazi.

Para abordar la historia, el escritor francés plantea tres vías de desarrollo. La primera, la literaria en la cual Fernández es mostrado como novelista, ensayista y crítico- de hecho fue miembro durante 20 años del comité de lectura de Gallimard. En este mundo Fernández comparte sus reflexiones con la “intelligentzia” de la época- Gide, Mauriac, Proust, Saint-Exupery, Céline, Duras, Barnanos etc. La segunda línea desarrollada por Fernández fue la política en la cual se muestra al hombre de pensamiento pasando a la acción. Una acción torpe en la medida en que Fernández se deslinda del pensamiento de izquierda y se ata a los grupos de derecha a finales de los 30, en especial, al PPF (Parti Populaire Francais) dirigido por el obrero Jacques Doriot. Esta adhesión se explicaba por la alianza del Front Populaire de Leon Blum de 1936 con los comunistas. Doriot construyó su partido sobre la base de su feudo político en Saint- Denis, enarbolando la bandera de no intervención ni de Moscu, ni de Berlín. Eso cambió con la llegada de Petain a Vichy y la entrega de los franceses a los alemanes. El partido de Doriot, con él a la cabeza se plegaron al reich y Fernández no se deslindó. Evento que su hijo en el libro trata de aclarar con lujo de detalles.

La tercera línea de desarrollo del texto es la personal desarrollada por los recuerdos del autor y por los diarios que dejó su madre sobre el desastroso matrimonio que solamente duró 3 años, gracias a la disipada vida de Fernández, un playboy, dandy, intelectual obsesivo de los gastos, del tango y de los Bugatti.

En fin, un libro apasionante, unas memorias para no parpadear, un personaje incomprensible que escribió varias biografías de autores famosos como Proust en 1943- época en que hablar de Proust era pecado, hay está una carta virulenta del antisemita Celine-, de Balzac y de Molière. Un autor que así como descendía a la profunda literatura, a un pensamiento filosófico constante, cayó en la ignominia, en la incultura y las ganas de un poder que terminó para él, luego de una apoplejía en el año de 1944, dejando para los suyos un sino de “vergüenza y orgullo”.

No es gratuito que Fernández comience la narración de la siguiente forma:
Je suis né de ce traître, il m’a légué son nom, son ouvre, sa honte. Au centre de ma vie, depuis l’enfance: aimer ce qui est interdit, puisqu’on m’interdisait d’aimer l’objet de mon amour”.

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