viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz año para los lectores de Margen Cultural que cumplió 3 años

Les deseo a los lectores de este blog un feliz año 2011. Este blog cumplió 3 años este mes. Para mi es un gran placer que existan casi 50,000 entradas. Este tipo de mecanismos han modificado la manera como se vehicula la información.

Los dejo con el resumen del año político en el mundo relizado por el Magazine Le Figaro.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Murió la gran helenista francesa Jacqueline de Romilly

Una de mis referencias frente a la cultura helénica fue la brillante profesora Jacqueline de Romilly. La profesora de Romilly murió hace un par de semanas en Francia a la edad de 97 años. Fue miembro de la Academia Francesa, profesora de Collège de France y conocida en el ámbito académico internacional por sus trabajos sobre la civilización griega. Su tesis doctoral en letras en el año de 1947 se desarrolló sobre la obra de Tucidides. En la extensa lista de obras  que escribió sobre el mundo griego se destacan algunas que me han ayudado a desentrañar ese maravilloso mundo, como: Les Grands Sophistes dans l'Athènes de Périclès, de Fallois, 1988, La Grèce à la découverte de la liberté, de Fallois, 1989, Une certaine idée de la Grèce, de Fallois, 2003 ; LGF, 2006 y La grandeur de l'homme au siècle de Périclès, de Fallois, 2010, entre otros. 

Paz en la tumba a esta intelectual que abandona físicamente el mundo de los vivos, pero nos lega una panoplia de obras sobre Grecia. Los dejo con la emisión que realizó Jean- Pierre Elkabach en Bibliotèque Medicis el 27 de Octubre de 2006 con la Profesora Romilly y con la gran egiptóloga  Christiane Desroches Noblecourt.

jueves, 23 de diciembre de 2010

El sueño del Celta de Mario Vargas Llosa: Una invitación a las profundidades del infierno


El sueño del celta

"Cada uno de nosotros, es sucesivamente, no uno sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes" José E. Rodó- citado por Mario Vargas Llosa


Terminé de leer la nueva novela del premio Nóbel de literatura Mario Vargas Llosa "El sueño del Celta". El nuevo libro del escritor peruano gira en torno a la vida heroica e idealista del irlandés Roger Casement. El texto se compone de tres partes: El Congo, la Amazonia y Irlanda. Esta clasificación responde a la manera como Casement recorre su vida, manteniendo una inocente concepción ideológica en los tres estadios de su recorrido.

En la primera parte, Casement, como enviado de la corona británica en el Congo, denuncia las atrocidades cometidas por parte de los colonizadores Belgas contra las poblaciones autóctonas en esos territorios. Allá Casement coincidió e inició en ese infierno al escritor Joseph Conrad quien escribió "El corazón de las tinieblas"- un chef d'ouvre"- que, a su vez, fue llevado de forma moderna al cine por Francis Ford Coppola en "Apocalipsis now".

Luego, Vargas Llosa nos introduce a través de una prosa ágil y eficaz al Putumayo peruano denunciando las atrocidades cometidas por la compañía de J.C. Arana contra los aborígenes por la producción de caucho. La tercera parte nos lleva a su inútil empresa de aplicar analógicamente las tropelías observadas en África y América al tratamiento que Inglaterra le acordó a su Irlanda natal. En este punto, no solo se percata la desgracia de Casement,- se detención y sus torpes pasos políticos-, sino que se descifra una inocencia e idealismo, necesaria para la humanidad y contraproducente para nuestro personaje.

El libro nos traslada a estos lugares, siempre manteniéndonos en su detención en Londres en el año de 1916 y permitiéndonos observar a través de una suerte de "flash-backs" su vida a través de sus recuerdos y de una reconstitución de una cierta  aventura colonial que marcaba el final del siglo XIX y los inicios del XX y que luego, como lo hemos constatado, mutó.

Un libro, en fin, que nos muestra lo mejor de un Vargas Llosa que pone de presente a través de un personaje del siglo XIX, los grandes temas de nuestro tiempo, a saber: la discriminación, la desigualdad, la globalización, la democracia y la noción de universalismo de los derechos humanos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Discurso de Mario Vargas Llosa en Estocolmo

Gran discurso de Vargas LLosa en Estocolmo. El escritor peruano manifiesta a través de sus palabras, su universalidad, su curiosidad, su amor y su disciplina por la cultura y por las letras. El discurso explica su recorrido como novelista, pensador y ensayista a través de 50 años de letras. Su testimonio agradecido a Francia y a sus filósofos, novelistas, historiadores y pensadores es un homenaje a un idioma y un pensamiento que supo hacer la sintesis de la cultura occidental. Su homenaje a España y Perú se materializó con su oda al idioma español. 

Un Vargas Llosa que vuelve y nos recuerda que la literatura es la puerta de escape para complementar la cortedad de nuestro mundo, la limitación de nuestro tiempo y la angustia  de una vida que con la literarura se vuelve muchas.

Como dijo Vargas Llosa en una parte de su texto: 

"Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y qu debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola"

Acá el gran discurso:









domingo, 5 de diciembre de 2010

Cracovia: Una bella puerta de Polonia, I parte


Hace un año, estuve en Cracovia. La experiencia fue maravillosa. De nuevo, viajé el 24 de Octubre de 2010 a esta bella ciudad para participar en las jornadas franco-polacas de Derecho Internacional en la Universidad Jagellone- centro universitario más antiguo de Europa central- con una ponencia sobre el margen nacional de apreciación, tema que desarrollé en mi tesis doctoral. Por esa razón quisiera ofrecer en este blog las cuatro crónicas que escribí sobre mi periplo en Polonia el año pasado. Empezando por esta hermosa y contradictoria ciudad de Cracovia que me acoge de nuevo bajo su cielo.



Llegar a Polonia es entrometerse dentro de un país que intentó ser barrido de la faz del mundo por los alemanes y por los rusos. Los primeros a través de la maquinaría infernal desatada en la segunda guerra mundial y, los segundos, a través de una política de imposición de 45 años, producto del inicio de la guerra fría al final de la segunda guerra mundial.

Viajé a la ciudad de Cracovia con el propósito de constatar el por qué los polacos consideran a esta ciudad como el corazón del país, su recurrida referencia a su belleza en comparación con las ciudades de Budapest y Praga y, por último, aprovechar para dirigirme a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau a 50 Km de Cracovia. Esta última razón me generó múltiples reflexiones. La imagen de estos campos se encuentra en nuestras cabezas, bien a través de textos, filmes o simples relatos sobre el tema. La visita era un elemento esencial del viaje.

Llegué a Cracovia y sentí la fuerza de una ciudad en la cual se entrecruza la guerra fría, la nueva Europa, solidaridad de Wallesa, el nazismo, el judaísmo, todo ello rodeado de sus viejas construcciones, de sus frescos barrocos que esconden rescoldos de pinturas góticas, de su vieja y desaparecida monarquía, de sus iglesias y plazas medievales, cuyo espíritu no fue borrado por ninguna invasión. Cracovia me sorprendió con su plaza mayor “Rynek Glowny”, con su viejo barrio judío “Kazimiers” en donde se construyó el guetto y donde queda la famosa fábrica de Oskar Schindler que grabó en la memoria del mundo entero Steven Spielberg con su filme sobre la Shoah.

Recorrer Cracovia es empezar por el parque Planty, cruzar la plaza mayor que en las múltiples ocasiones que la serpenteé encontré a la gente tarareando canciones en conciertos de música que se organizaban por la alcaldía, entrar a la iglesia Kosciol Mariacki, joya arquitectónica gótica del siglo XII, recorrer la calle sienna en donde se encuentra en el No 5, el club de intelectuales católicos, lugar en el que se gestó la liberación por el grupo “solidaridad” liderado por Walesa y apoyado políticamente por el papa Juan Pablo II.

Al salir de nuevo a la plaza mayor, debe caminarse la calle Florianska, que me trajo a la cabeza una de las calles de Oxford que recorrí con asiduidad en el año 2002. En Florianska, se encuentra el café Jama Michalika en donde se reunió la élite intelectual polonesa, que en su gran mayoría terminó en los campos de concentración de Auschwitz, Treblinka y Bikernau. Al final de la calle se encuentra la puerta “Florian” con la que se cerraba las murallas de la ciudad y que conecta a la izquierda con el Museo Czartorsky que alberga una colección de pinturas del renacimiento. En ese instante, había un grupo de música que animaba el ambiente, dos jóvenes que cantaban en un andén y una hermosa tarde otoñal. Giré a la derecha hacia la calle Szpitalna en donde está la gran sinagoga y la referencia al Café Cyganeria en donde la resistencia polaca asesinó a siete oficiales nazis el 22 de Noviembre de 1942.

Al salir de allí, me dirigí hacia la calle Straszewkiego, vía en la cual se encontraba el local en el cual compré el tiquete de un tour guiado para el siguiente día a los campos de concentración y seguí mi camino hacia el castillo de Wawel en donde se constituyó el corazón de Polonia y cuya sede fue la base administrativa del país por cinco siglos. Cracovia dejó de ser la capital por la decisión del Rey Segismundo III en el año 1596, cuando Varsovia se convirtió en el cerebro polaco.

Al ingresar al castillo, se encuentra la Catedral Na Walelu en la cual Juan Pablo II ofició de arzobispo y cuya fundación se remonta al año 1020 por parte de Boleslaw, el Valiente. Dentro de su estructura se encuentra un museo cuyo interior es un palacio del renacimiento, que confunde con el aspecto gótico exterior, empilado sobre las ruinas romanas.

Cracovia una ciudad impactante por la hermosura de sus construcciones góticas, sus calles secretas, sus plazas, su gente. Una Cracovia que me recibió y que fue el puerto inicial para adentrarme en su dolor- los campos de concentración-, su rehabilitación- Varsovia-, y su ambigüedad- Poznan.


Con los profesores de l'Université de Nantes Eric Mondielli, mi maestro Jacques Fialaire y Francisco Barbosa. Los tres participamos con ponencias en las jornadas franco-polonesas en Cracovia


Guía personal de París II: Rues Saint- André des Arts y Ancien Comedie, entre el Café Procope y la Ancien Comedie


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Foto tomada de la página http://www.terresdecrivains.com/Le-Procope-13-rue-de-l-ancienne

Por: Francisco R Barbosa Delgado

Esta vez les hablaré de un par de calles en Saint-Germain de Près que se encuentran entre cinquième y el sixième arrondissement . Como les decía, en el post anterior sobre París, les Halles es el lugar en donde comienzo y termino mis recorridos. Sin embargo, no sé por qué cada vez que tomo el bus quiero finalizar en Saint-Germain de Près o en el Quartier Latin. De hecho, debe ser una fijación por las librerías ya que cada vez que salgo del metro o bajo del bus, me encuentro con alguna o porque me siento feliz, inmensamente feliz cuando piso el Jardín de Luxembourg.

En fin, en esta ocasión quiero hablarles de dos calles o mejor de lo que se encuentra en dos pequeños espacios de esta gran ciudad. Una de ellas es la Rue de Saint- André des Arts que comienza con su plaza al lado del Boulevard Saint-Michel y termina en la intersección entre la Rue de la Ancien Comédie y la Rue de Buci. La segunda es justamente la Rue de la Ancien comédie- luego de su instalación en la Place del Palais Royal, antigua Rue de la Comédie-, cuando se trasladó el teatro de la Comedia en el año de 1688. Antes de ese año se llamó Rue Neuve-des-Fossés-Saint-Germain-des-Près.

En esa calle se entrecruza la historia de Francia del siglo XVI en un París que borró sus vestigios a través de múltiples reformas urbanas de finales del siglo pasado. Allí comenzaba el antiguo París de Louis- Philippe. Caminando por cada uno de sus senderos se encuentran pequeños rastros de lo que fue el hotel de Navarre donde vivió Margarita de Navarra, la reina Margot, hija de Catherine de Medicis y esposa del rey de Francia y de Navarra, Henri IV y quien fue reemplazada por la Reina Marie de Medicis, luego de la anulación de su matrimonio. Se encuentran balcones como el que sirvió al historiador André Dúchense quien logró la protección del Cardenal Richelieu para luego ser atropellado por una calesa en el año de 1640; remanentes de soplos de siglos y de historias como el de Miron, hijo del médico del desaforado rey Henri III o el del hermano del Cardenal de Richelieu o la de Jacques Coytier, antiguo médico de Louis XI quien fue juzgado por corrupción en aquella época en la cual los gatos que deambulaban con sus aullidos fueron masacrados en el año de 1730 como lo recuerda el magnífico libro de Robert Darnton.

En síntesis una calle en el cual brotan de sus recuerdos los gritos de un reino que se despedazaba entre católicos y protestantes, de disputas, de riñas, de desencuentros, de amores, desamores y espacios vacíos con sentido.

Unos dos o tres metros más adelante, se halla un pequeño sendero entre esta calle y la de la Ancien Comédie donde se emplazan varios cafés y se observa la parte trasera del Café Procope. Allí es común observar varios contrastes que van desde el turista desprevenido hasta el escritor frenético que sigue pintando las calles de París con palabras.

Salir del sendero es fácil. Si se va hacia el Boulevard de Saint- Germain o la estación de metro Odeón se debe tomar hacia la derecha para llegar a la Rue de la Ancien Comédie. Si el camino es el contrario se encuentra la intersección con la Rue Bucci y se gira hacia la izquierda.

La Rue de la Ancien Comédie debe caminarse con cuidado. Debe observarse de arriba hacia abajo. En el lugar en donde funcionó la Ancien Comédie se fijó una placa que muestra que allí se celebraban los actos cómicos desde el año de 1689 hasta el año de 1770 cuando fueron autorizadas las obras en el castillo de Tuileries. Fue inaugurado con la representación de Fedro y del “Médecin Malgré lui,”- “Médico a pesar de él- el 18 de abril de 1689.

En ese mismo edificio, en el No.8 se encontraba la imprenta de Jean- Paul Marat, director del periódico “L’ami du people" y uno de los agitadores y periodistas más nefastos del periodo revolucionario. Fue asesinado en su lugar de residencia cerca de allí, en 30 Rue des Cordeliers- luego Rue Marat, actualmente Rue d'ècole de medicine- por Charlotte de Corday D'armont- biznieta de Corneille- quien lo apuñaleó mientras Marat tomaba un baño para aliviar las escrófulas, producto de una repugnante infección en su piel. Paul- Jacques Aimé Baudry dejó el testimonio en una pintura que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Nantes y que muestra la satisfacción y la angustia de Charlotte ante la muerte de Marat, sabiendo que su propia cabeza caería como cayeron las de los reyes y las de los hijos de la revolución. También en ese inmueble vivió Flora Tristán, abuela de Paul Gauguin, que Vargas Llosa inmortalizó con su novela “El paraíso en la otra esquina”.

En el inmueble 21 vivió el doctor Guillotin diputado de la Asamblea, creador de la Guillotina, instrumento con el que se cumplieron de forma eficaz los suplicios en los albores de la revolución. Murió víctima de su propio invento.

Al girar la cabeza se percata en el número 13, la existencia del café más antiguo del mundo, el “Café Procope”- fundado en el año de 1686-, que sirvió de lugar de reunión en múltiples momentos de la historia de Francia. Se fundó por François Procope quien aprendió el oficio de un armenio quien trajo la cultura del mundo árabe al mundo europeo. Comenzó el negocio, aprovechando que la Comédie se encontraba al frente de su establecimiento.

En París se encuentran situados una multiplicidad de cafés. Están los que se encuentran alrededor de la Place Royal- el le Foy- que evocan como dice Lecoq la libertad y el fin del antiguo régimen; están los de los boulevards que traen a la mente la festividad imperial; están los del Montmartre que glorifican la bohemia que muestra Patrick Modiano en sus historias, Amalie Poulain y los impresionistas como Loutrec y, por último están los de Saint-Germain de Près como el Deux Magots o Flore que bosquejan el París ocupado y el París liberado o el existencialismo de Sartre, Beauvoir, Camus o Sagan y el estructuralismo de Deleuze, Foucault o Levi- Strauss. El Procope no cabe dentro de ninguna de estas categorías porque fue el origen de los demás. Su espíritu se dispersó en cada uno de los cafés que rodea la capital. Su alma impregnó lo que tocó. Su alma nos sigue tocando.

Montesquieu dijo en el 1721:

«Si j'étais souverain de ce pays, je fermerais les cafés car ceux qui fréquentent ces endroits s'y échauffent fâcheusement la cervelle”

“– Si yo fuera soberano, cerraría los cafés pues aquellos que los frecuentan se calientan rabiosamente el cerebro-“
Y sí que tenía razón. El Procope lo comprueba.
Por sus salones pasaron los grandes creadores del seiscientos como La Fontaine, luego los enciclopedistas como Voltaire, Montesquieu, Cordocet, Rousseau, Diderot, D’Alembert. Benjamín Franklin discutió su proyecto de Constitución para los Estados Unidos en algún recodo del lugar. Los revolucionarios se dieron cita a través del Marques de Mirabeau, de los Cordeliers y de los Jacobins de Robespierre, Saint- Just, Hebert, entre otros, quienes provocaron a un pueblo a través de la utilización de la palabra y de la utilización del gorro rojo que se extendió por parte de los sans-coulottes. De allí salió la turba el 10 de agosto de 1792 al Château de Tuileries para castigar para siempre la sangre real.

Tiempo después pasaron por su mesas, el paleógrafo M. Étienne Charavay, el escritor Anatole France, el poeta Verlaine, Musset, Alfred de Musset, George Sand, Gustave Planche, el filosofo Pierre Leroux y M. Coquille, rédactor del "Le Monde". En la época del segundo imperio Vermorel y Gambetta llenaron sus salones de críticas contra el modelo liberal, poniendo sobre la mesa sus reformas sociales.

En el año 1874, el Procope cerró y la tertulia pasó a los grandes Boulevard de Paris del 9e arrondissement donde se establecieron el Café de Madrid, el Riche y el des Variétés. En ellos, Flaubert, Balzac, Dumas y Poincaré dejaron su impronta.

Un buen homenaje al Procope fue escrito por Louis- Sébastien Mercier quien en su periódico «Le Bien Informé» del año 6 VII ( 25 de Enero de 1799) explicó la razón por la que siempre el teatro y el café estuvieron atados en su infancia:

«Ce fut en 1757 que j'allais entendre, pour la première fois, nos acteurs tragiques et comiques. J'entrais le premier au parterre, j'en sortais le dernier. Nous formions comme une phalange de jeunes littérateurs. De là on se rendait au café Procope, et l'on dissertait sur l'art. Il y a encore là un vieux garçon qui tient le fourneau et qui, en versant ma demi-tasse, me reconnaît, et me dit à l'oreille: «Les beaux jours sont passés.»

“ Fue en el año 1757 que yo iba a escuchar por primera vez nuestros actores trágicos y cómicos. Entraba de primero al teatro y salía de último. Nosotros formábamos una falange de jóvenes literatos. De allá uno se dirigía al Café Procope y uno disertaba sobre arte. Aún hoy se encuentra un viejo mesero que teniendo el hornillo y que vertiendo mi media tasa, me reconoce y me dice al oído: “Los bellos días han pasado”.
En fin, estas dos calles y sobre todo, el Procope me recordaron que alrededor de este París que respira, que mira, que habla, que susurra palabras al oído, está el transfondo cultural que recuerda que detrás de un café aún subsisten la enciclopedia, la revolución, el amor o el desamor.

Comentario sobre el Libro: Cartas de Batalla de Hernándo Valencia Villa (1987)

El libro  "Cartas de Batalla" de Hernándo Valencia Villa escrito en el año 1987 plantea una interesante reflexión sobre los orígenes de nuestro constitucionalismo. A pesar que desde ese año hasta hoy se han producido una multiplicidad de cambios institucionales- la elaboración de la Constitución de 1991- y una gran variedad de estudios históricos que han renovado las precursoras posturas de Valencia Villa, el texto es sorprendente tanto por razones formales como materiales.

1. Existe una hipótesis en su introtroducción que se intenta probar en parte del texto. Para el autor, el trabajo pretende determinar cómo se presentó y se configuró el debate constitucional en Colombia desde la Constitución de Cundinamarca de 1811 hasta la Constitución de 1886, pasando por sus principales reformas.  Todo este análisis lo conduce hasta 1985. Esta forma de abordar el estudio, implica una importante reflexión sobre nuestro proceso constitucional, previo a la Constitución de 1991.

2. Valencia Villa plantea que ha existido un fetichismo jurídico a lo largo de la historia de Colombia que ha permitido pensar que la elaboración a granel de normas, permite modernizar y desarrollar el país. Esta visión permitte de forma errada plantear una suerte de refundación permanente del país a través de nuevas normas, de nuevas políticas impuestas por nuevos nombres.

3.  Valencia Villa  explica como las reformas constitucionales y legales permitieron pacificar el institucionalismo colombiano- dos partidos repartiéndose el poder-, impidiéndo que fuerzas ajenas a los partidos participaran en el debate político, conduciéndo  a la configuración de grupos al margen de la ley y de excluído en la Colombia de los años 50 y 60 del siglo XX.

4. El autor pone de presente que uno de los reductos para confrontar el reformismo constitucional que justifica un presunto "desarrollo" es la acción pública de inconstitucionalidad que se convirtió al decir de Bickel y Ely en un mecanismo contramayoritario en favor del pueblo.

Un libro que nos lleva a pensar que solo a través de la construcción de modelos propios es posible pensar en la concepción de un Estado hecho a nuestras anchas, sin caer en la formulación de recetas, que han permitido concebir el mundo jurídico ropajes uniformes para sociedades disimiles. Un análisis, en fin, que permite entender la formación de nuestro república como un proyecto en el cual se buscó por parte de Bolívar "construir el Estado antes de la Nación y sin la nación y luego extraer la nación del Estado. Esto, a su vez, debía hacerse a través dl discurso normativo, de acuerdo al legado de Santander" p. 171

Una manera de entender nuestro reformismo constitucional que al decir de Valencia Villa:

" (...) puede ser visto en la Colombia de hoy- 1987- como una metodología válida para hacer el cambio social por medios civilizados. En la práctica, sin embargo, esta incansable apelación al cielo, al cielo de las constituciones, debe ser cuestionada y desaconcejada hasta tanto opere como una herramienta para simular la participación y el desarrollo y preservar en realidad un régimen minoritario que habla y escribe el mejor discurso legal de la tierra. Por ahora, el último refugio de la democracia es el guardián de la constitución, una institución no electiva y políticamente irresponsable que en cualquier caso ha contribuido más que ninguna otra autoridad a la crítica y limitación de los poderes discrecionales del legislativo y del ejecutivo" p. 167.